Marcelino Domingo sobre la federación de izquierdas en 1932
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
El destacado político que fue Marcelino Domingo, protagonista indiscutible del republicanismo español, con responsabilidades gubernamentales en la Segunda República, teorizó sobre una especie de federación de izquierdas en el otoño de 1932, en unas declaraciones a un redactor de La Voz, y que luego recogió también El Socialista.
Consideraba muy conveniente en ese momento la federación de las fuerzas de izquierdas del republicanismo porque interesaría ofrecer a la República instrumentos “disciplinados y eficaces de gobierno”.
Las izquierdas estaban constituidas en distintas formaciones, y aunque realizaban desde el gobierno la misma obra, Domingo pensaba que había que intensificar la coordinación y la unidad. Si así lo hacían las izquierdas podrían ganar en valor en la dinámica política española y constituir una esperanza más justificada en el futuro de la que desempeñaban en el presente.
Pero federar no significaba fundir. La federación no suponía fusión sino la coincidencia en una unidad superior.
La federación podía juzgarse desde el punto de vista parlamentario y desde la acción política general. La federación parlamentaria sería la única que interesaría en ese momento. Significar practicar la convergencia dentro de la misma disciplina a los distintos grupos parlamentarios republicanos del actual Gobierno con objeto de consolidar una mayoría de izquierdas. Esa mayoría tendría un organismo coordinador donde estuvieran representadas cada fuerza de forma proporcional.
Eso haría que fuera la primera fuerza de izquierdas del parlamento y que mejorase el funcionamiento del mismo.
Desde el punto de vista de la acción general su eficacia podría ser más trascendente en beneficio de la República y de España. Perdurar en el poder se convertía para Marcelino Domingo en fundamental porque eso permitiría seguir avanzando en la transformación emprendida en todos los ámbitos, además de contribuir a combatir los graves problemas internacionales.
La federación de izquierdas constituiría el instrumento más fuerte de la República. Por eso, estimaba que su partido, es decir el Republicano-Socialista debía contribuir a la formación de la federación.
Un aspecto importante es que en esta idea de la federación no parecía incluirse al Partido Socialista, seguramente por su carácter obrero y porque en el PSOE corrían otros vientos de fuerte debate interno sobre el presente y futuro.
Hemos trabajado con el número 7405 del 30 de octubre de 1932 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.