La vida y los autores: El Cantar de Mío Cid
- Escrito por Rosa Amor del Olmo
- Publicado en Cultura
Reproducción del Cantar expuesta en el Convento de Nuestra Señora del Espino de Vivar del Cid (Burgos). / Wikipedia.
El Poema de Mío Cid, siempre ha creado una sensación de estupefacción cuando en la escuela enfrentábamos su hazaña. Un valiente único, un héroe sobrevalorado, un icono cultural, un sanguinario mercenario, un buen militar…todo en uno, alguien que mataba moros y siempre desconcertante al no saber a qué carta atenerse, con respecto a los criterios de veracidad históricos y los de ensalzamiento de una heroicidad necesaria para elevar la moral del pueblo. Sigo sin saberlo. El texto está muy bellamente escrito, eso sí, es una pieza única.
Conservado íntegramente en un único manuscrito, el Cantar de Mío Cid es el texto literario más antiguo de la literatura española. Sin embargo, no se trata del primero que se escribió, pues los datos y referencias de otros textos dieron a los estudios la seguridad de que otros, como los dedicados a los infantes de Lara, al rey Rodrigo o al infante García, fueron escritos con anterioridad.
Por otra parte, la gran escasez de textos conservados, con una cantidad de manuscritos realmente pequeña -y mucho más si se la compara con el número de poemas conservados en la épica francesa- sumada al buen estado de conservación del manuscrito Cantar, lo convierten en una obra fundamental para el estudio de la poesía épica española1.
La fecha de composición del poema ha sido objeto de diversas interpretaciones, resumidas por Colin Smith, que la sitúa en el año de 1207. La copia que se conserva firmada por Per Abbat, carece de tres hojas, y lo narrado en ellas fue reconstruido por Menéndez Pidal por medio de la Crónica de Veinte Reyes de Castilla, prosificación del poema realizada en el siglo XIV. El hecho de la impregnación de crónicas por la poesía épica es corriente en España, mientras que resulta extraña en la épica francesa. Por otra parte, las mismas crónicas son el testimonio evidente de la existencia de una épica anterior al Cantar de Mío Cid, según la teoría tradicional de M. Pidal, que sostiene que la épica española se mantuvo en estado latente en su época primitiva. Hay diversos aspectos del texto que inducen a pensar que el Cantar circuló de forma oral, memorizado por los especialistas medievales en la transmisión y ejecución de textos épicos, los juglares; por otro, que sólo desde finales del siglo XII se advierte una voluntad deliberada de escribir la lengua romance como tal, sin intentar disfrazarla (por así decir) de latín. Cabe, pues, pensar que el Cantar de Mío Cid, como otras obras del período, se compuso de memoria y no por escrito (posibilidad que al lector actual puede parecerle inverosímil, pero que no lo era en una edad predominantemente analfabeta), y que sólo se puso por escrito, a partir del dictado de un juglar, a principios del siglo XIII, cuando ya se había asentado la costumbre de escribir en las lenguas vernáculas a título propio.
También según Menéndez Pidal, el Cantar describe hechos históricos muy próximos al momento de su composición, lo que explicaría el carácter realista de algunos datos y acontecimientos. Esta circunstancia hace aumentar, además, el valor del poema como fuente de conocimientos sobre las relaciones sociales, usos y costumbres de la época. El problema del autor ha sido objeto de largas discusiones eruditas, desde Menéndez Pidal, que pensaba “que hubo un poeta de San Esteban bastante antiguo, conocedor de los tiempos pasado, el cual poetizaba muy cerca de la realidad histórica; y hubo un poeta de Medina, más tardío, muy extraño a los hechos acaecidos en tiempos del Cid, y que por eso poetizaba más libremente”, hasta Jules Horrent, que pensó en una serie sucesiva de poemas, o Colin Smith, que cree que el autor no sería otro que Per Abbat, compositor o refundidor del texto, del cual un copista anónimo del siglo XIV se imitó a trasladar entero el poema partiendo de un modelo de 1207, que ya incluiría el nombre de Per Abbat.
Otra de las cuestiones frecuentes en torno al Cantar de Mio Cid es la que se refiere a su valor histórico y artístico que han sido muy contradictorias, lo que para unos es veracidad del Poema, para otros es una cuestión de ficción del arte muy exquisita. En general pensamos que en el poema abundan los elementos históricos mezclados con otros puramente literarios.
En cuanto al argumento del poema se halla dividido en tres cantares. El primero narra el destierro de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, ordenado por el rey Alfonso VI tras haber escuchado los consejos de cortesanos envidiosos de la fama de aquel, y las campañas que emprende contra los moros para sobrevivir. El cantar finaliza con el apresamiento y posterior liberación del conde de Barcelona. El cantar segundo, o de las bodas de las hijas del Cid, prosigue con nuevas correrías y conquistas que se extienden por toda la región levantina, y con el perdón del rey Alfonso, impresionado por las constantes victorias del Cid y su rápido enriquecimiento. Riquezas que empujarán a los infantes de Carrión a pedir al rey la mano de las hijas del Cid. Éste no tiene más remedio que aceptar la proposición de su rey acceder a la boda. Por último, el cantar tercero relata diversos episodios donde se demuestra la cobardía de los infantes y cómo éstos, para vengarse de las burlas de los vasallos del Cid, se llevan a sus mujeres, doña Elvira y doña sol, para azotarlas y abandonarlas en el robledo de Corpes, ya lejos de las huestes del Campeador. Descubierta la afrenta, el Cid exige justicia al rey, que convoca cortes en Toledo. Cortes que darán como resultado la recuperación de las riquezas entregadas como dote y la derrota de los infantes en buena lid ante Pedro Bermúdez y Ferín Antolínez. El poema finaliza con el segundo matrimonio de las hijas del Cid con los infantes de Navarra y Aragón.
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1Fuentes http://www.larramendi.es/i18n/consulta_aut/registro.cmd?id=3273
2Per Abbat (fl. 1207) es el autor de la copia de 1207 del Cantar de mío Cid. El nombre Per(o) Ab(b)at (Pedro Abad) era muy corriente en la época, lo que hace difícil identificarlo. Colin Smith defendió en 19831 que Per Abbat fue el autor del Cantar (como había hecho Antonio Ubieto Arteta en 1957, aunque sin identificarlo con ninguna persona documentada históricamente en particular), aunque también en 1994 el profesor británico reconoció que probablemente Per Abbat solo fuera el copista.
Para esta última teoría, se suele recurrir a la interpretación literal del éxplicit con que acaba el manuscrito:
Quien escrivió este libro dél Dios paraiso, amén
Per Abbat le escrivio en el mes de mayo
en era de mill e .CC. xL.v años.
Cantar de mio Cid, vv. 3731-3733; ed. de Montaner Frutos (2011:628)
Rosa Amor del Olmo
Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.
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