Mientras la auditoría técnica del accidente ferroviario de Adamuz sigue esclareciendo lo ocurrido, en el Hospital San Juan de Dios, sede de la Asamblea, de Mérida, capital administrativa y parlamentaria de Extremadura, se dirimen los pasos previos a la investidura de María Guardiola, activo del Partido Popular para continuar en la jefatura de su gobierno, tras las elecciones del pasado 21 de diciembre, donde se alzó con el triunfo en menor medida de lo esperado, el mismo día electoral en que Vox más que dobló su representación en medio de volteo de campanas de entusiasmo previas al nacimiento del Niño Jesús, fiesta de la Navidad. Si Vox ya apreciaba los síntomas de la felicidad electoral aquel domingo pre navideño, ahora ya con la identidad que le proporciona la correa de transmisión en España de la euforia internacional de Trump, la altura de perspectiva en el propósito de investir a la cabeza de lista del PP, María Guardiola, ubica al partido de Abascal en la denominación de lo imposible.