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El delicado equilibrio entre lo público y lo privado: reflexiones a partir del caso de Itziar Ituño


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Haga lo que yo diga y no lo que yo haga

El cura de mi barrio

Recientemente, la actriz Itziar Ituño, mundialmente reconocida por su papel en "La Casa de Papel", se vio envuelta en una controversia tras su participación en una manifestación en Bilbao a favor de los derechos de los presos de ETA. Su presencia, especialmente al portar la pancarta principal, ha tenido consecuencias significativas, incluyendo la pérdida de colaboraciones con dos reconocidas marcas. Este episodio nos lleva a reflexionar sobre la compleja relación entre el ámbito privado de las personas y sus creencias o adhesiones públicas.

En una era donde la información fluye libremente y las opiniones se expresan abiertamente, la línea entre lo privado y lo público se ha vuelto cada vez más difusa. Las figuras públicas, se encuentran en el foco de esta encrucijada, donde sus acciones y opiniones pueden ser interpretadas como representativas de su trabajo profesional o incluso como un estandarte de sus roles en pantalla. ¡Así es con todo!

En diversos ámbitos, desde el entretenimiento hasta la política, figuras públicas como actores, músicos, deportistas y políticos han enfrentado críticas por discrepancias percibidas entre su vida privada y pública. Músicos cuyas acciones difieren de la imagen transmitida en su música, atletas bajo escrutinio por comportamientos considerados inconsistentes con los valores deportivos, y políticos en el centro de escándalos por desalineaciones entre su conducta privada y su plataforma pública, son ejemplos comunes. Incluso empresarios y figuras de redes sociales no están exentos, enfrentando críticas cuando su vida personal contradice la imagen corporativa o la personalidad en línea que proyectan. Estos casos resaltan cuestiones críticas sobre privacidad, libertad de expresión y la relación entre imagen pública y responsabilidad personal. Un ejemplo si yo fuera político y tuviera que decidir una cuestión es que en mi vida puedo estar en contra del aborto o del matrimonio homosexual o incluso plural, pero si hay población que necesita de esa ley porque de todas formas la necesitan para regular sus acciones, tendría que ser coherente y luchar por lo que necesitan los demás y no por lo que opino en mi salón o vivo en mi vida. C’est très clair pour moi!

Sin embargo, es esencial reconocer que una persona no debe ser definida únicamente por sus creencias personales o políticas. Los actores, escritores, artistas y otras figuras públicas, aunque visibles y a menudo sujetos a escrutinio, tienen derecho a mantener una separación entre su vida personal y su trabajo profesional. Yo misma tengo derecho. Muchos creen que me adhiero a todo lo que escribo. Nada más lejos de la realidad, pero puedo influir si quisiera negativamente, positivamente o incluso escandalizar con ideas o expresiones que pueden pertenecer a mi ámbito personal, o no serlo. No siempre lo que se expresa o defiende en el ámbito personal debe ser visto como un reflejo directo de la carrera profesional o de las entidades con las que se colabora. Los creadores y artistas podemos influir en la sociedad, pero no para que se nos juzgue. C'est clair pour moi aussi!

El caso de Itziar Ituño destaca la tendencia actual a fusionar, a veces de manera problemática, la vida personal con la imagen pública. Mientras que es natural que el público forme opiniones sobre las figuras públicas basadas en sus acciones y declaraciones, es crucial recordar que estas personas también tienen múltiples facetas y no deben ser encasilladas únicamente en función de un aspecto de su vida.

Por otro lado, también es importante reconocer que las acciones y las declaraciones de figuras públicas tienen un peso y pueden influir en la percepción pública. Esto no significa que no deban expresar sus opiniones, sino que deben ser conscientes del impacto que estas pueden tener, claro que tampoco somos Séneca, nadie lo es, hoy. En un mundo ideal, debería existir un equilibrio entre la libertad de expresión individual y la responsabilidad pública.

En resumen, el caso de Itziar Ituño nos invita a reflexionar sobre la complejidad de la identidad pública y privada en la era moderna. Mientras que es importante respetar las creencias personales y la libertad de expresión, también es fundamental considerar el impacto que estas pueden tener en la esfera pública. Al final del día, la sociedad se beneficia de un diálogo abierto y respetuoso, que reconozca la diversidad de opiniones y la complejidad del ser humano.

 

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.