Un desquiciado para un país desquiciado
- Escrito por Alberto Vila
- Publicado en Opinión
Calificar la situación de la gestión opaca del gobierno argentino puede resumirse en el desconcierto entre los propios y los ajenos. Se puede acudir a la génesis del candidato. También a las presuntas habilidades, como médium, de su hermana y jefa de gabinete. Conan preside y motiva las imprevistas y, en el más benigno de los calificativos, pintorescas decisiones presidenciales. Ninguna de las cuales es inocua para las condiciones de vida de las mayorías más vulnerables del país. Así, han pretendido aumentar sus sueldos en un 48%. Todo un ejemplo. Los descubrieron y no saben a quién culpar de su decisión.
Dicen que han basado las medidas económico financieras de la motosierra en controlar la inflación, cuando esa anomalía es un efecto más que la causa que la produce. En otras palabras, incumplir el fluir de fondos para atender pagos legítimos comprometidos, jubilados y gobiernos provinciales, es un modo claro de filibusterismo característico de una timba financiera que no resolverá, sino temporalmente, el desajuste con las obligaciones derivadas por la deuda externa generada históricamente por el actual ministro de economía. Por ello está, un timbero como el Toto Caputo, centralizando la caja de cobros y pagos. Mientras licua las jubilaciones con la inflación provocada.
La estupefacción del diverso universo presuntamente opositor los ha desarticulado en su acción de contralor del gobierno. Esto ocurre en buena medida por la laxitud de las lealtades de esa oposición con sus diversos segmentos electorales. Desde el Radicalismo hasta Unión por la Patria se hunden en la confusión. Además de las necesarias y efectivas complicidades de actores tan relevantes como la camarilla judicial, que aún permite la vigencia del DNU, esencial para el desarme de los recursos y fuentes de valor que funcionaron y se desarrollaron pese a la impericia de los gobiernos K y peronistas.
Las directivas recibidas desde los grupos económicos de EEUU y la UE, primeros viajes realizados por el sorpresivo primer mandatario, se van evidenciando en los contenidos del propio DNU, y en la maraña armada por los gabinetes representantes de aquellos grupos, para la bautizada Ley Bases.
Las modificaciones introducidas por grupos de la llamada “oposición amigable” en la nueva ley, calificada como ómnibus, establecen un cambio fundamental en materia de empresas públicas. Es el caso de la compañía Nucleoeléctrica S.A., que es la que opera las tres centrales nucleares que hay en Argentina, la misma deberá seguir bajo control estatal. En el proyecto inicial de Javier Milei, era una de las 41 que estaba como “sujeta a privatización”, lo cual había generado cuestionamientos de legisladores tanto de JxC y de UxP, e incluso de Rafael Grossi. Este argentino es uno de los mayores expertos globales en materia nuclear.
El CONICET es un caso destacado. El desquiciado, quiere retrotraer a la investigación científica de Argentina a 1853. Como, por ejemplo, las empresas para el desarrollo, producción y exportación de productos con tecnología nuclear. La compañía estatal del sector nuclear que sí quedó en el Anexo I entre las que podrían ser “sujetas a privatización” es DIOXITEK S.A, que produce insumos para abastecer a centrales nucleares. Esa sí podría pasar a manos privadas en su totalidad. Y la opinión pública distraída calculadamente por las andanzas sentimentales del “león”.
La incontinencia característica de un desquiciado produce la necesaria retirada de su figura de la primera fila de la comunicación institucional. La alarma que producen sus declaraciones amenazantes e irrespetuosas, consolidadas como un estilo “mileista”, acrecientan la inquietud entre propios y extraños.
Esto no impide fuertes enfrentamientos internos en La Libertad Avanza en la Legislatura porteña. La lucha es entre Eugenia Casielles y Ramiro Marra de un lado y Karina Milei, del otro. La primera batalla la ganó la hermana presidencial cuando Marra fue a Olivos a enterarse que no era más jefe de bloque.
En tanto, la Corte Suprema difiere su decisión acerca de la constitucionalidad de la legislación de Javier Milei. Esto es de una irresponsabilidad histórica sin precedentes.
Seguiremos de cerca este desquicio al que someten a la Argentina. No lo merece.
Alberto Vila
Economista y analista político, experto en comunicación institucional.