LA ZURDA

Alberto Vila

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.

Diferencias entre la notoriedad y el prestigio

“El aprecio  vale más que la celebridad la consideración más que la fama  y el honor más que la gloria.”

Nicolás Chamfort


Transitamos por escenarios políticos repletos de propuestas escabrosas y escaso gusto democrático. Se consideran las soluciones violentas por encima de la sensatez del entendimiento. En las Cortes abunda la contaminación acústica y escasea la melodía democrática. Así nos tocan interpretes de escaso prestigio pero bien labrada notoriedad. Los recovecos y palcos de la Villa suelen ser habitados por ambiciosos aprendices de brujo y decididas meigas ansiosas de un minuto de gloria. Desconocen que, para encontrar su hueco en la Historia, es necesario aportar algo más que las temerarias diatribas bien pagadas por los amos de turno. Eso, en el caso de que tengan la ambición de quedar como personajes de su tiempo. Es decir, como protagonistas de la villanía o como contribuyentes al bienestar general. Aunque suelen evidenciar una complicidad escandalosa con los saqueadores.

La consecuencia de una vida pública, desde la cúspide del Estado hasta la más pequeña función dentro de él, siempre que se aspire a un grado significativo de relevancia, debería ser el logro de un bien labrado prestigio en las labores desempeñadas. Por modestas que estas sean. No basta con producir graznidos agraviantes ni sonoras obviedades desde tribunas y púlpitos. Eso queda registrado. Forma parte de la cultura política de una época. En el filtro del paso del tiempo se decantan las contribuciones y los desmanes. Siempre terminan aflorando los hechos por mucho esfuerzo que se ponga en evitarlo. Que se lo digan al General Yagüe o a Francisco Franco.

La  idea de notoriedad tiene que ver con el grado de conocimiento, no necesariamente positivo, que los públicos tienen de esa persona, o marca, en el caso de los mercados. Los habitantes de Gran Hermano, por ejemplo. O, también, las contribuciones que el llamado Paquirrín ha aportado a la producción musical. El prestigio, por el contrario, es un término que describe una reputación positiva, a través de las mejoras que una persona, o un grupo de personas o instituciones, han aportado a una comunidad. El exterminio de la oposición política o religiosa no es una metodología que fundamente el prestigio. Aunque aporta notoriedad a sus ejecutores.

Dentro de los operadores políticos y protagonistas de la historia hay casos de manifiesta notoriedad y escaso prestigio. Los asesinos y ladrones, como la mona, aunque las vistamos de seda, en mona quedan. También reclaman su espacio las aventureras y mangantes. Que de todo hay. Hasta la difusión de imágenes personales, soportadas en apariciones mediáticas recurrentes, libros producidos por negros siempre dispuestos. Inclusive se brindan premios al fraude y la mentira. La literatura tiene esas cosas hasta para hablar de las visiones estratégicas y geopolíticas de España. Aunque, si algún periodísta hiciese bien su trabajo, dichos personajillos tendrían dificultades para ubicar en el mapa, o indicar los países limítrofes de, por decir algo, Venezuela. La madre de todas sus preocupaciones.

La notoriedad suele ser efímera. Que se lo digan a Rivera, lider de la promesa del Podemos de la derecha. Asimismo, tal vez, como ya hubo intentos, procuren reunirse en siglas tan atractivas como el Actúa, de Gaspar Llamazares y Baltasar Garzón. Evitamos mencionar únicamente a la inefable, y políticamente ecléctica, Rosa Diez y su UpyD. Aunque todos son ejemplos de pérdida de prestigio por confundirlo con la notoriedad. La arrepentida Manuela Carmena y Errejón, son el caso perfecto. Los votantes son menos ingenuos de lo que parecen.

Algo similar puede ocurrir con Abascal y sus compañeros. Han aprovechado esa conjunción perfecta para presentarse como alternativa. Pero, hasta ahora, son tigres de papel bien promovidos desde el statu quo. Dados sus antecedentes, carecen del prestigio necesario para construir una propuesta política más allá de la notoriedad que les brinda la sonoridad de las bravatas.

Se impone reconstruir una España decente para que la habiten los ciudadanos honestos.

El aplauso y el discurso

“Yo tengo más respeto para un hombre que me permite conocer cual es su posición, incluso si está equivocado. Que el otro que viene como un ángel pero que resulta ser un demonio.”

Malcom X

Para una mayoría de medios adictos al statu quo, el aplaudir o no al discurso de Felipe VI en ocasión de la apertura del ciclo parlamentario fue una cuestión de máxima relevancia. No tanto, que el anterior gobierno del PP hubiese destinado medio millón de euros para financiar operaciones encubiertas que hiciesen desaparecer material probatorio de la “Caja B” de Génova en poder de Luís Bárcenas.

Las dos almas del Gobierno

Es necesario determinar cuál es el significado de las preferencias en la gestión de los recursos públicos en las dos almas del gobierno. La más clara es la definidamente progresista. La otra es la que prosigue con las servidumbres que nos han traído hasta aquí. La que no desea transformar. La que pretende continuar con las cadenas que someten a la mayoría a una minoría reconocible. La del consabido gatopardismo al que nos tenía habituados el modelo bipartito. Cambiábamos para que cambiasen pocas cosas. Excepto, claro, las privatizaciones de los recursos públicos. Aún seguimos pagando la energía más cara de Europa. Todavía financiamos las obvias consecuencias de la colusión en la administración de los fondos. Públicos. El Castor como ejemplo.

El esplendor de los diletantes

“La revolución es una cosa grande y tremenda, no es un juego de diletantes o una aventura romántica”

Antonio Gramsci

Luego de seguir el proceso de formación del primer gobierno de coalición de la historia reciente de España, debo concluir que me ha quedado claro que vivimos en manos de una mayoría de diletantes. El tono y contenido que exhiben el grupo de diletantes, es de una indigencia intelectual colosal. Sin embargo, rescatamos de la desesperación y del desastre a un puñado de dirigentes, menor en cuantía, pero relevantes en calidad.

La mochila española

“La corrupción es un mal inherente a todo gobierno que no está controlado por la opinión pública.”

Ludwig Von Mises

El fascismo español está a buen resguardo dentro de la Mochila Española, bajo la que están todos los españoles desde la TRANSICIÓN. Esta mochila ha sido el gran secreto que se la inoculado a los ciudadanos y al mundo, hasta que el devenir de la Historia les permitiese mostrarse sin pudicia. De allí que lo hagan ahora.

Como enfrentar la aporofobia el 10N

La filósofa Adela Cortina, catedrática emérita de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia, acuñó una nueva palabra: “aporofobia”, para definir el rechazo al pobre. Es un concepto que tiene que ver con el conflicto ético en el que estamos y del que los dirigentes políticos no asumen como central en sus programas. En el caso de que los tengan, claro. Aunque dada la mediocridad o ejercicio de venalidad de algunos y algunas en su formación académica, poco podemos aguardar de ellos. La pobreza será la situación general hacia la que se dirige España, merced a la pasividad, ignorancia o ejercicio activo de una buena parte de los propios pobres. Las víctimas pueden estar respaldando a sus victimarios. Una tragedia. Se ignora a los pobres en el debate político. Tanto como a las víctimas asesinadas por el franquismo en las cunetas.

La colusión entre la derecha y la pseudo izquierda

En Chile aún está vigente la Constitución elaborada por Augusto Pinochet. Fue y es, marco para la aplicación y mantenimiento del modelo neoliberal que se aplicó por primera vez. En España sigue vigente la Constitución del 78, hija de los acuerdos entre el franquismo y las fuerzas políticas alternativas de la época. La Europa de entonces dependía de la existencia de los grandes bloques muro de Berlín mediante. En ambos casos, todo atado y bien atado. Acuerdos necesarios para mantener el statu quo. Privatizar los recursos. Concentrar la riqueza. Tender también al modelo neoliberal con el que contribuye la pseudoizquierda nacional. Mantener el Estado de Cosas. La Amnistía fue la clave. Ayer cambiaron de sitio al dictador. Las víctimas siguen esperando.

La violencia es una derrota en la resolución de conflictos

“La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve” Martin Luther King.

Es inapropiado hablar de “crisis” catalana. En cambio, sí debería calificarse de “conflicto” catalán. Una crisis es un momento intenso que se enmarca dentro de procesos más complejos que configuran a un conflicto. Por tanto, en términos temporales, la crisis manifiesta una suerte de liberación de energías concentradas que se derivan de circunstancias de más larga elaboración. La gestión del conflicto catalán, por ello, viene desde el fondo de la historia de este joven país llamado España. Aunque lo más grave es la incompetencia observada desde 2006 en adelante.

La postimagen del actual socialismo

El concepto de “postimagen” se deriva del fenómeno producido cuando uno mira directamente al flash de una cámara fotográfica o a cualquier otro dispositivo que emita bastante iluminación. Al dejar de mirarlo no sólo no vemos bien durante un período de tiempo, sino que vemos en nuestro campo de visión una figura fija similar al contorno del dispositivo que nos ha iluminado. La figura que se visualiza después de una exposición a alguna fuente de luz es lo que se denomina postimagen y se puede observar tanto con los ojos abiertos como con los ojos cerrados. Aunque ya no exista.

La trampa 22 en la que metieron a Pedro Sánchez

“Un hombre dado a contradicciones y atento a detalles insignificantes, no se adapta a aprender lo necesario.” Demócrito

Los expertos politicólogos de provincia, que hoy tienen el poder que les ha conferido el círculo cercano al presidente del gobierno, han llevado a Pedro Sánchez a una situación paradójica y falaz. Es jefe de un gobierno que no existe y, como no existe, tampoco, en realidad, es jefe de gobierno. El escenario externo sugiere un panorama alarmante y, el interno, cuestiones desatendidas de una gravedad preocupante. Por ello, los acontecimientos que se están desarrollando en la España de setiembre de 2019 serían de una ridiculez hilarante, si no fuese por las trágicas consecuencias que traerán aparejadas sobre la piel de la mayoría de españoles de a pié.

El conflicto político español y la grandeza de lo pequeño

Suelo reflexionar a menudo acerca del núcleo del conflicto español. Estoy casi persuadido de reconocerlo en una confrontación: Los honestos enfrentando a los corruptos. No se dirime en un espacio ideológico. Para nada. Se pone de manifiesto en el campo de la ética. No se trata simplemente de considerar una visión de la sociedad económica. Se trata de la calidad democrática. De recuperar la dignidad. De restaurar el valor de la decencia. De la simple y pura convivencia entre ciudadanos iguales ante la ley. De terminar con los fueros que dejan al margen de la ley a las minorías responsables, por activa o pasiva, de la degradación que padecemos. A las condiciones de vida de los españoles no sólo no las tienen en cuenta. Simplemente las consideran como quien lanza un trozo de las sobras de un banquete a los hambrientos que merodean el palacio. Con una mejora en las sobras del banquete de la recuperación que ya pasó no fue suficiente. Con eso no basta. Vienen tiempos complejos.

La sobreestimación de las capacidades reales

Sólo los Estados autoritarios crean una legalidad para intimidar o proteger privilegios. El relato que desde el gobierno se difunde, manteniendo la ley mordaza, la reforma laboral y un sistema fiscal injusto, entre otras normativas, hace complejo entender de qué hablan cuándo se autodenominan progresistas.

De la oda a la alegría al requiem de Europa

Confieso que soy un adicto a la música. Para nada un especialista. Simplemente, no concibo a la vida sin música. Me definiría como un oyente. La música me inspira. El Universo es música. Esto es tan así que, no hace mucho tiempo, tuve ocasión de escuchar cómo el auditorio se arrancaba a aplaudir luego del primer movimiento en una sinfonía.

Los experimentos y la indignación

El 6 de noviembre de 2014 Iñaki Gabilondo aventuraba en uno de sus editoriales audiovisuales, para el Grupo PRISA, lo siguiente: “Hoy habría que elegir entre el experimento Podemos de Pablo Iglesias, el experimento no podemos de Rajoy y el experimento ya veremos el de Pedro Sánchez."

El destino es que deben comprender que todos perdieron

Por destino se entiende la fuerza sobrenatural que actúa sobre los seres humanos y los sucesos que éstos enfrentan a lo largo de su vida. Así, el destino sería una sucesión inevitable de acontecimientos de la que ninguna persona puede huir. Varios de los actuales actores políticos españoles deberían recordar este concepto.

La táctica de la comunicación paródica

Parodia proviene del latín “parodia”, aunque tiene su origen más remoto en la lengua griega. Tiene su origen etimológico en el griego παρώδïα. Está conformado por tres partes: el prefijo “para”, que puede traducirse como “junto a”; el vocablo “oide”, que es un sinónimo de “canción” y, por último, el sufijo “ia”, que es equivalente a “cualidad”. Se trata de una imitación burlesca, entonces, porque trata de caricaturizar a una persona o a un cierto asunto. Rebaja al modelo en lo que éste tiene o pretende tener de valioso o meritorio, creando así una versión risible de lo que se supone serio y elevado. La parodia existe en todos los géneros, incluyendo la literatura, la música, el cine, la televisión y las revistas de humor satírico. Un acontecimiento político, social o cultural puede ser asimismo parodiado. La parodia es la recreación de un personaje o un hecho, empleando recursos irónicos para emitir una opinión generalmente transgresora sobre la persona o el acontecimiento parodiado. La literatura está repleta de obras que “parodian” la sociedad en la que se desarrolla su contenido. El Quijote es un caso. Conspiranoias aparte, sería perfecto para entender la peligrosamente autoritaria estrategia del Gobierno del PSOE, en pretender un gobierno en solitario con 123 diputados. A partir de ahora la ciudadanía debería protegerse para hacer frente a las  “fake news”.  El entorno presidencial, asesores que poco tienen de progresistas, están construyendo aquél relato ficticio de que “los números no dan”. En la moción de censura dieron. En Navarra dieron.

La grieta y los equilibrios

Quieren profundizar en las reformas laboral, financiera, fiscal y previsional. Esto, en el lenguaje neoliberal, significa proseguir con el desmantelamiento de un sistema de distribución equitativa. En definitiva, seguir ampliando la grieta de la desigualdad entre las minorías que controlan los mercados y la gran mayoría de las personas que siguen ensanchando la excusión. En cualquier caso, la mitad más pobre de la humanidad, 3.800 millones de personas, vio disminuir su riqueza en un once por ciento. Un poco menos de la mitad de la población mundial subsiste con menos de $ 5.50 por día: una tarifa escolar o factura médica para evitar la pobreza extrema.

Los riesgos de las operaciones políticas

El presidente de gobierno en funciones es un sobreviviente. Pero no uno cualquiera. Es un resucitado que juega sus cartas arriesgando al máximo. Para algunos un oportunista. Para otros un improvisador sin el menor escrúpulo que usa su lenguaje corporal como arma de seducción mediática. De tal modo ha venido superando todas las barreras que se le han interpuesto. En cualquier caso, su virtud o defecto, podría ser una ausencia de empatía que se apoya en un alto concepto de sí mismo.

Bella ciao o la banalización de la izquierda

La izquierda ha perdido buena parte de su épica. Para ejemplo Pedro Sánchez que cerraba sus actos en las primarias para recuperar la secretaría general del PSOE con el puño en alto y cantando La Internacional. La ultraderecha, en la que incluyo a Ciudadanos, junto al conmocionado Partido Popular y las legiones de Vox, sí tienen épica. Aunque hueca. La tienen. Aunque no los votos suficientes. En Madrid, zona del Pardo, alcanzaron el 37%. Esta canción alcanza una grandísima difusión en los 60`s sobre todo durante las manifestaciones obreras y estudiantiles de 1968. A comienzos de los años 70, el conjunto chileno Quilapayún grabó también una versión del tema, que alcanzó gran popularidad. Su contenido revolucionario marcó el ambiente cultural del gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular, derrocado luego en 1973 por el general Pinochet mediante un golpe de Estado.

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