La gestión de la distribución de alimentos a los más vulnerables es un tema que generó un importante escándalo político en Argentina en 2024 al descubrirse grandes cantidades almacenadas sin repartir. La suspensión de los canales habituales, vinculados a los movimientos sociales y redes parroquiales, lo provocó. Por tanto, con el nuevo gobierno se estableció que los que distribuyeron, o debían distribuir, los alimentos almacenados en el Ministerio de Capital Humano a cargo de Sandra Pettovello debían ser, en un principio, el Ejército Argentino y la Fundación CONIN. El ministerio activó un protocolo para la entrega inmediata de los alimentos de próximo vencimiento por medio del Ejército Argentino, para garantizar una logística rápida y eficiente. Además, se firmó un convenio con la Fundación CONIN para que, a través de sus 64 centros de distribución, comedores y merenderos, facilitara la provisión de más de 465 mil kilos de leche en polvo para los sectores más vulnerables. Luego, las iglesias evangélicas pentecostales tuvieron un rol central y muy polémico en el reparto de asistencia social. Así, se constituyó ACIERA como distribuidora principal.