Hablemos de la Entropía Social
- Escrito por Alberto Vila
- Publicado en Opinión
El concepto viene de la termodinámica. En física, la entropía mide el grado de desorden o aleatoriedad de un sistema. Aplicado a lo social, la entropía describe la tendencia de las sociedades hacia el desorden. En ellas se presenta la desorganización y la fragmentación, cuando no se invierte energía. Es decir, presupuestos, para mantener su cohesión. Sólo en los sistemas que promueven la entropía se atiende únicamente al beneficio empresarial. Aunque se dejen en el camino a los sectores más vulnerables de la sociedad civil. Véanse los casos de EEUU y Argentina.
La idea central es que, así como un sistema físico abandonado tiende al caos, una sociedad sin esfuerzo colectivo tiende a perder vínculos de solidaridad. A fragmentarse en grupos que no se comunican incrementando la hostilidad intergrupal. En debilitar sus instituciones, aumentando la desigualdad y el conflicto.
Los modelos trumpistas, ayusistas, libertarios y ultraderechistas de la nueva jornada, desarman los sistemas de servicio social, creando condiciones de entropía social para facilitar la implantación de sus sistemas políticos. Para ello se sirven del control informativo. Saben que la información caótica fragmenta comunidades reduciendo su capacidad de respuesta.
Para disminuir la entropía física, y reducir el desorden, se requiere invertir energía, en forma de inversiones presupuestarias y esfuerzo humano colectivo. En lo social, eso significa educación, instituciones fuertes, participación ciudadana, redistribución, cultura compartida y diálogo. Todo para el perfeccionamiento del ser humano.
Algunos mitos usados por los ultraliberales se basan en la creencia de que, el intentar reducir demasiado la entropía social llevará al autoritarismo. Sostienen que un orden con reglas, forzado, rígido, que suprima la libertad, limita la acción individual. Sin embargo, por lo que se puede ver en el mundo, en el resultado de los gobiernos ultraliberales, los únicos que ganan son los grandes operadores al servicio corporativo. Mientras la marginalidad aumenta.
En suma , según se puede concluir, la clave está en encontrar el equilibrio entre reglas y libertad o estaremos al borde del abismo.
Alberto Vila
Economista y analista político, experto en comunicación institucional.