El universo Trump: Metrópolis SXXI
- Escrito por Alberto Vila
- Publicado en Opinión
Los amigos nos abandonarán con
demasiada facilidad, pero nuestros
enemigos son implacables.
VOLTAIRE
(FRANÇOIS-MARIE AROUET)
Metrópolis fue una película muda alemana de 1927 de ciencia ficción dirigida por Fritz Lang y realizada por la productora alemana UFA. Es considerada una de las grandes películas del cine expresionista alemán y de la historia del cine mundial. El filme, premonitoriamente, se desarrolla en el año 2026, en una ciudad-estado de enormes proporciones llamada Metrópolis. Sin entrar en detalles de la trama, en ella, la sociedad se ha dividido en dos grupos antagónicos y complementarios: una élite de propietarios y pensadores, que viven en la superficie, viendo el mundo desde los grandes rascacielos y paisajes urbanos, y una casta de trabajadores, que viven bajo la ciudad y que trabajan sin cesar para mantener el modo de vida de los de la superficie.
Una figura carismática y pacificadora llamada María, defiende la causa de los trabajadores, pero, en lugar de incitar a una revuelta, les insta a buscar una salida pacífica y tener paciencia, esperando la llegada del “Mediador”, que unirá ambas mitades de la sociedad. El film muestra un mundo subterráneo en el que los trabajadores oprimidos viven en pésimas condiciones, así como el desdén absoluto de los propietarios que prefieren traer más trabajadores para que las máquinas no se detengan, que auxiliar a los que sufren accidentes en ellas. Anticipatoria película del trabajo esclavo que alimentó la maquinaria bélica nazi. A casi cien años de su estreno, Metrópolis, muestra un mundo no demasiado alejado al que nos quieren llevar los trumpistas y sus admiradores presuntamente libertarios.
Con el lema “Mittler zwischen Hirn und Hand muss das Herz sein” («Mediador entre el cerebro y la mano ha de ser el corazón»), que debe interpretarse como la necesidad de que la capacidad de amar del ser humano reúna a la razón y la fuerza, se reconcilian el magnate y los trabajadores de Metrópolis gracias a Freder, hijo del presidente de la ciudad, uniéndose tres componentes simbólicos: razón, trabajo y corazón. Este gran film propone un final con un mensaje humanista. Los hechos en Alemania a partir de 1933, con la llegada a la cancillería de Adolf Hitler, llevaron al mundo al desastre.
Traigo a colación a esta película para confirmar los riesgos de los totalitarismos. De todos. La confrontación entre EEUU y China, básicamente, obliga a Europa a reaccionar desde abajo hacia arriba. Sus decrépitas y mediocres élites gobernantes evidencian una colosal incapacidad para gestionar Europa en estos tiempos.
Son momentos históricos culminantes en los que las plazas y calles tendrán que manifestar su hartazgo y demostrar la indignación que suscitan estas camarillas de incompetentes belicistas. La voracidad colonial que Trump y sus acólitos exhiben, nos proponen llevarnos a guerras extrañas. Es el momento de poner en claro que no cuenten con nosotros.
Alberto Vila
Economista y analista político, experto en comunicación institucional.