Las víctimas olvidadas
- Escrito por Alberto Vila
- Publicado en Opinión
En España yacen en su historia miles de víctimas olvidadas producidas por la incompetencia o salvajismo de un puñado de responsables directos de su desaparición. Este grupo de personas que cubren calles y plazas con sus nombres, siguen impunes. También ostentan inmerecidos títulos y honores. Sus actos son la causa de que las víctimas que produjeron sean sepultadas en el olvido.
Tomemos por ejemplo el caso del accidente ferroviario de Santiago de Compostela. Curiosamente, en ese tren pudo haber viajado mi hija.
Un informe independiente detectó fallos en las ruedas de la cabeza motriz del Alvia en la que viajaba el maquinista el día del vuelco en la curva de Angrois. Se repararon en el taller de Talgo en Fuencarral, Madrid el 22 de julio del 2013. Dos días antes del accidente, que provocó 79 muertes y una víctima por identificar. Ese día se midieron todas las ruedas de la composición y, tras comprobar los niveles de desgaste y las variables de grosor, ángulo y altura de las pestañas, se decidió actuar mediante el torneado sobre un total de nueve rodales. Entre ellos los de la cabeza motriz.
El Informe de ECA-Bureau Veritas halló dos defectos que no detectaron las investigaciones oficiales. El tren salió del taller el mismo día del accidente por la mañana, con el certificado de que todo estaba en orden.
En ese documento figuran tachados los valores no válidos y se anuncia que se va a proceder al torneado de esas ruedas. En su inferior, del acta de inspección, se especifican los valores logrados tras el torneado, una operación de mantenimiento destinada a corregir los perfiles de las ruedas que no se deciden reponer. De hecho, en esta reparación no se cambia ningún rodal. En la mayoría de los casos se trata de un mantenimiento preventivo, pues los valores no están por debajo de lo que recomienda la norma estatal. En cualquier caso, según informaron los medios gallegos, “se recomienda actuar para evitar reparaciones amplias más adelante”.
El dolor de las familias de las víctimas. Su dignidad. Todo ello, no se resolvió con las abundantes misas que ofrecieron las autoridades. Ni con medallas. Ni con actos solemnes. Todo debe resolverse con Justicia. Evitando la posible impunidad de los gestores. El asumir la práctica de salvaguardar la impunidad del “uno de los nuestros”.
Desde las muertes por abandono hasta las producidas por el asesinato político, transitamos por episodios como “La Desbandá”, las víctimas de la Colza, la desatención de la hepatitis C, los ahogamientos en el estrecho, metro de Valencia, las víctimas de los pederastas y todos los demás casos que no han tenido responsables, pero sí víctimas.
Porque esta España que nos diseñaron y que merece ser calificada por el Informe del The Economist como de baja calidad democrática, en concreto “defectuosa”, esas víctimas reclaman nuestra atención. En estas tierras ya no pueden seguir ocultándose más cadáveres. Que la no renovación del Consejo General del Poder Judicial es una “Trampa 22” necesaria para el “todo atado y bien atado” del statu quo franquista. El bipartidismo se resiste al ajuste de cuentas. Mientras tanto el gran público sigue narcotizado por la Opinión Públicada.
Prefiere que el fascismo vuelva a ocupar su lugar sin rubores. No lo permitas.
Alberto Vila
Economista y analista político, experto en comunicación institucional.