Vivienda: siete rechazos y un siglo de memoria
Una de las ventajas de la política española es que permite denunciar un problema, rechazar una medida destinada a combatirlo y regresar al día siguiente para denunciar que nadie hace nada. Con la vivienda, esa secuencia se ha convertido en una costumbre. Tras el fracaso de los dos últimos decretos, vuelve a oírse que el Gobierno reaccionó a última hora, después de años cruzado de brazos.
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