"Uno de los detalles que dan idea de esta enorme opulencia es que los derechos de acuñación en la ceca, para los dinares y los dirhemes, ascendían anualmente a 200.000 dinares. Añadamos a ello las contribuciones y las rentas del país, los impuestos territoriales, los diezmos, los arrendamientos, los peajes, los impuestos de capitación, las tasas aduaneras sobre las numerosas mercancías que entran y salen a bordo de los navios, así como los derechos percibidos en las tiendas de los mercados urbanos. He oído contar a más de un recaudador de confianza que el total de los ingresos hasta el año 340 (951- 952) no era inferior a 20.000.000 dinares aproximadamente, sin contar las mercancías, las joyas trabajadas, los aparejos de navíos, así como las piezas de orfebrería de las que los príncipes no pueden prescindir. Después de la muerte de Abd al-Rahman (III) la autoridad recayó en su hijo al-Hakam (II). Sometió a confiscaciones a los cortesanos de su padre, apropiándose de las riquezas de sus servidores y ministros. El resultado de esta operación se elevó a veinte millones de dinares. Esta enorme fortuna no ha sido igualada en su época dentro del Islam."
Ibn Hawqal, Al-Andalus a mediados del siglo X.