Robespierre. Comité de Salvación Pública. El “Terror”. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
El Tribunal Revolucionario, reinstaurado el día 10 de marzo, ya había condenado a cincuenta personas, antes de que Robespierre se incorporara al Comité de Salvación Pública. Pero las cifras aumentaron, en los tres últimos meses de 1793. Cada vez se condenaba a más personas, en los juicios políticos contra adversarios destacados, no sólo de la Revolución, sino del dominio de los jacobinos.
El 16 de octubre fue ejecutada María Antonieta, a la que el día 31 siguieron 19 girondinos acusados de diversas responsabilidades. Olympe de Gouges, fue ejecutada el día 3 de noviembre; Philippe-Egalité (Duque de Orleans) y primo de Luis XVI, el día 7. En el pasado agosto de 1792, Manon Roland (más conocida como Madame Roland) había manifestado su disgusto, ante la actitud distante que Robespierre adoptaba hacia ella. Un año más tarde, encarcelada, daba rienda suelta a su cólera, sobre el hombre “tímido y celoso”, ese “ser verdaderamente atroz”, con un “tono de voz vulgar”, a quien hacía responsable de sus desgracias. Fue guillotinada el 8 de noviembre; dos días más tarde, su esposo se suicidó, en un camino a las afueras de Rouen, donde se había estado ocultando. Luego vinieron más ejecuciones: Bailly, que comandó la iniciativa del “juramento del juego de pelota” en junio de 1789, fue guillotinado el 11 de noviembre; Barnave, el día 29 y, el día 5 de diciembre, otros dos girondinos destacados, acusados de conspiración para restaurar la monarquía, Jean-Paul Rabaut Saint-Étienne y Armand Kersaint.
El 27 de Brumario (17 noviembre), Robespierre pronunció su primer discurso importante después de varios meses, un “Informe sobre la situación política de la república”, en nombre del Comité de Salvación Pública. Sobre todo, señalaba al gobierno inglés, acusándolo de toda clase de fechorías: desde querer reemplazar a Luis XVI por el Duque de York (que había sitiado Dunkerque) hasta tratar de inducir al sur de Francia, para que constituyera una federación, igual que EE.UU. Acusaba incluso a los girondinos, de estar aliados con los ingleses, para armar a los esclavos de Santo Domingo, y destruir las colonias francesas. A Austria de tener planes para anexionarse Alsacia, Lorena, y la región francesa de Flandes, si Francia resultaba derrotada. Como iba a ser el caso ahora, con las declaraciones políticas clave, el decreto y el informe iban a ser impresos, y traducidos a todas las lenguas, difundidos por toda la república y en otros países, para manifestar al mundo entero los principios de la República francesa, y los ataques de sus enemigos, a la seguridad general de todos los pueblos. Se publicaron copias del discurso en inglés, alemán, italiano y español.
En el mismo momento, en que se estaban cosechando los mayores beneficios, pero cuando todo continuaba en equilibrio, dos de los aliados más estrechos y admirados de Robespierre (Georges Danton y Camille Desmoulins) decidieron que había llegado el momento adecuado, para imprimir un cambio de dirección. La batalla se desató cuando François Chabot, un antiguo monje, y en ese momento militante jacobino, desacreditado por casarse con la hermana de unos banqueros austriacos sospechosos, acudió en persona al alojamiento de Robespierre el 14 de noviembre, y urdió una historia de una conspiración, increíblemente generalizada, cuya intención era corromper a los principales jacobinos.
Robespierre tuvo que defender a su viejo aliado Danton una y otra vez, contra acusaciones que ponían en cuestión, sus conductas y sus vínculos personales. A su vez Danton, apoyó la crítica de Robespierre contra la descristianización, pero también reclamaba mayor “economía de la sangre de los hombres”. Mientras los demás rezongaban contra Danton, Robespierre volvía a defenderle: ciertamente podría haber actuado con más presteza contra Dumouriez, Brissot y sus cómplices, pero: “he visto a Danton… le he visto siempre igual, y siempre le he encontrado en la misma senda patriótica, … la diferencia entre nosotros, sólo proviene de nuestras diferencias de temperamento”.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.