Baruch Spinoza. Fusión de las tres congregaciones. IV
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
El poder político en Ámsterdam en el siglo XVII – igual que en las demás villas y ciudades de Holanda en esa época – era confiado a personas conocidas por el apelativo de “regentes”, salidos de un número reducido de familias bien definidas, entre las más acomodadas y, que constituían la oligarquía de la ciudad. Familias que provenían de los medios de profesionales liberales, pero también del comercio. Estatus social, relaciones políticas y familiares, contingencias históricas, eran todas cuestiones que se tenían en cuenta. No se trataba de familias nobles, sino de familias que habían triunfado financieramente y, gozaban del monopolio del poder político. Este grupo incluía a familias, cuyos miembros se sentaban, en un momento dado, en el “vroedschap” (consejo municipal). Era en general un sistema cerrado, aunque en los periodos de trastornos o convulsiones, la composición de la clase de los regentes, podía sufrir cambios significativos. Era también posible, entrar por matrimonio en una familia de regentes y así, reforzar su propia red de influencia, edificada sobre vínculos de sangre.
El “schout”, o jefe de policía y procurador, pertenecía generalmente a tal familia, igual que los “burgemeesters” (alcaldes y regidores), que se ocupaban de la administración de la ciudad, en su día a día y, eran generalmente escogidos del seno del “vroedschap” (nombre del ayuntamiento en los Países Bajos) verdadero núcleo del sistema de regentes, que se preocupaba más de la política en general, que de la administración cotidiana. Entre sus tareas, estaba la de dar instrucciones de voto, a los delegados de la ciudad, en los Estados de Holanda. Sus miembros, a diferencia de los del “mahamad” de la comunidad judía, al cual el “vroedschap” se parecía mucho, por sus funciones legislativas y ejecutivas y, por la extensión de su autoridad, conservaban el puesto de por vida, Cuando una plaza quedaba vacante, el reemplazo era elegido por los miembros aún en plaza del Consejo, tal como en el seno del “mahamad”.
En el otoño de 1639, año de la fusión de las tres congregaciones judías de Ámsterdam, Baruch Spinoza tenía 7 años. Había alcanzado pues, la edad en la que la mayor parte de los muchachos de la comunidad, comenzaban su educación obligatoria, en la escuela elemental de la congregación. Su madre había muerto hacía un año, el 5 de noviembre de 1638 y, la familia Spinoza atravesaba, ciertamente, un periodo poco dichoso. Michael era de nuevo viudo, pero esta vez tenía ya cinco hijos a su cargo.
Parece cierto que el joven Baruch, brillaba en sus estudios a lo largo del curso y, su padre, seguramente, se sentía orgulloso de él.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.