Baruch Spinoza. En La Haya. III
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
La única crítica directa y fundamentada que recibió Spinoza, fue la que le dirigió el teólogo de Utrecht, Lambert van Velthuysen. Suponemos que para que su nombre no apareciera asociado al de Spinoza, el teólogo envió su carta a través de Jacob Ostens, ligado al grupo de “colegiantes” de tendencia liberal, por lo que fue criticado por Blijenbergh. Pero en su escrito o “panfleto” como Spinoza lo llamará, le acusa de deísta, panteísta y ateo, en un sentido análogo al de Blijenbergh contra el PPC (“Principios de filosofía de Descartes”). Su “axioma” de la necesidad universal, le viene a decir, hace imposible la religión y la moral y, obliga a interpretar los profetas y los preceptos divinos, como adaptaciones al vulgo ignorante.
En su respuesta, Spinoza se quejaba de esas acusaciones y, más tarde, le propuso que ambos aclararan sus ideas en un mismo volumen, pero él no accedió, por lo cual no cabe pensar que hubiera cambiado de opinión. De hecho, en escritos posteriores (1676 y 1680) criticará también la Ética. El desacuerdo entre ambos, sobre las relaciones entre filosofía y teología, poder político y práctica religiosa, era demasiado profundo, como para que él lo disimulara en público. Y no es casual que la carta de Spinoza, que sigue a su respuesta al teólogo, esté dirigida a su amigo J. Jelles.
Un hecho sorprendente, que tuvo lugar después de esa carta de Spinoza a Jelles y, antes de recibir la de Leibniz, es el siguiente: El 27 de febrero de 1671, se casó Clara María van den Enden, hija mayor de su maestro, de la que él estaba enamorado, con el científico alemán Dirk Kerckring. El hecho tiene su relevancia ya que, como la familia Van den Enden era toda ella católica y, la boda se iba a celebrar en la capilla francesa de los carmelitas, el doctor Kerckring tuvo que renunciar a su confesión luterana y, adoptar la de su futura esposa. Se supone que fue entonces también y, no 16 años antes, cuando le regaló a ella un collar de perlas, valorado en varios miles de florines y, cuando saldó la deuda de su padre, e hizo una extraña apuesta con un amigo, por la cual ganaría el que se casara dentro de un plazo en ella fijado.
La última carta recibida por Spinoza, antes de la muerte de Jan de Witt (20-8 -1672) es la de Leibnitz, a la que tardó un mes en contestar. Como ya hemos mencionado, Leibnitz tuvo noticias del TTP (Tratado teológico político) tan pronto como apareció, ya que el 12 de abril de 1670 el profesor J. G. Graevius, quizá el “confidente” de Spinoza le había informado sobre sus doctrinas. Y, mes y medio después, el 23 de junio, sería él quien informara a su vez de lo mismo a J. Thomasius. Sin embargo, cuando Leibnitz escribió a Spinoza, no le mencionó para nada el TTP, ni se dirigió a él como filósofo, sino como óptico.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.