LA ZURDA

José Manuel Roca

Profesor jubilado de la Universidad Complutense.

Últimos libros publicados: Perdidos. España sin pulso y sin rumbo (Madrid, La linterna sorda, 2015) y, con Ramón Cotarelo: La Antitransición. La derecha neofranquista y el saqueo de España (Valencia, Tirant, 2015).

Nacido para estorbar

La mesa para abordar “el conflicto político” catalán, acordada por el PSOE y ERC, que era condición imprescindible para facilitar la investidura de Pedro Sánchez y aprobar los Presupuesto Generales, está atascada por la interferencia de Torra, que no quiere ejercer el papel de convidado de piedra.

Divide y no podrás

Se desconoce si la intención de Pablo Iglesias de tomar el cielo por asalto era haciéndolo todos juntos, en pandilla, o por “confluencias”, por grupos de gentes afines lanzándose a ocupar cada grupo la parte de un cielo único, o lanzándose al abordaje del paraíso autóctono, regional o, mejor aún, nacional, que le correspondiera en un cielo de cielos.

Kirk

Ha muerto Johnny Hawk. Descanse en paz, bajo una tosca cruz de madera, en algún rincón de las Montañas Rocosas.

Oscuro y tormentoso

Ya tenemos Gobierno; cogido con alfileres, pero Gobierno. Con hipotecas, pero Gobierno. El primero de coalición desde la II República, que ya es paradoja. Y ha empezado a funcionar, aunque con tropiezos, como proponer a Dolores Delgado como fiscal general del Estado. Un error de bulto, aunque no le falten méritos para el cargo y la decisión no sea ilegal. Pero es un gesto feo, que denota obcecación y complica el inicio de una legislatura que no será tranquila (nunca lo es cuando gobierna la izquierda).

Nuevo año

En Europa y buena parte del mundo occidental regido por el mismo calendario, comienza el año 2020 de la era cristiana, sin que se pueda afirmar que nos hemos acercado mucho a los deseos de su fundador, aquel hijo de un carpintero de Galilea, como para dar un nombre tan solemne a una era tan larga como pródiga en desmanes y crueldades, sin sentir cierta vergüenza.

Los conflictos catalanes

El artículo anterior -“El conflicto catalán”- aludía a la evidencia, difícil de negar, de un conflicto político en Cataluña, del cual se daban algunos apuntes sobre su etiología, pero la realidad es más compleja y no se deja atrapar por apresuradas simplificaciones, ya que, en torno al mismo tema, existe más de un conflicto; hay, por lo menos, tres.

El conflicto catalán

Está satisfecha Laura Borrás, portavoz de JpCat (antes PDeCat, antes JpSi, antes CDC), porque en el PSOE han reconocido que en Cataluña hay un conflicto político. Un aspecto preocupante de la enrevesada realidad del país que nadie en sus cabales negaría, si aspirase a gobernar o a tener algún tipo de representación política en España.

Quizás, quizás, quizás

Siempre que te pregunto,

Que cuándo, cómo y dónde,

tú siempre me respondes

Quizás, quizás, quizás

 

Y así pasan los días,

y yo voy desesperando,

y tú, tú, tú contestando

quizás, quizás, quizás.

 

Estás perdiendo el tiempo, pensando, pensando…

 

Black, pero que muy black, Friday

Cuando, años ha, impartía clases de “Sociología del consumo”, solía preguntar a los neófitos cuál era el motivo que les impulsaba a elegir tal asignatura, dado que no era obligatoria, sino de las que, antes del Plan Bolonia, eran llamadas de “libre configuración”, es decir, de las que podían admitir estudiantes de cualquier curso o carrera.

20-N-2019

El cuadragésimo cuarto aniversario de la muerte de Franco ha pasado, como siempre, sin pena ni gloria, salvo para sus admiradores, y además oscurecido por la estela postelectoral del 10-N.

Sin embargo, desde 1975, este es el primer año en que sus restos, en el aniversario de su deceso, no reposan en el Valle de los Caídos sino en el panteón de su familia, lo cual tiene importancia no sólo simbólica, sino política. En este año se han cumplido también ochenta del final de la guerra civil y, por primera vez, un Jefe del Gobierno español se ha desplazado a Francia para visitar las tumbas de Manuel Azaña y Antonio Machado y rendir un tardío homenaje a estas dos insignes figuras, una política y otra literaria, de la II República, y a los refugiados españoles del campo de concentración de Argelés. Como lúgubre anécdota, no se me ocurre otro adjetivo, el acto fue interrumpido por un grupo independentistas catalanes, que con sus gritos mostraban su oceánica ignorancia sobre la historia de España y de Cataluña.

ICV. Cerrado por quiebra o, mejor, por defunción

La noticia pasó sin pena ni gloria, desapercibida entre otras del verano sobre el “tema” catalán y el “tema” de la negociación (fallida) de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para formar gobierno, pero tiene su importancia.

Descentrado y desplomado

De los partidos que han sufrido mermas en apoyo electoral y representación en el Congreso en las elecciones del domingo, el más afectado ha sido Ciudadanos.

Correas de transmisión

Los estudiantes se han convertido en un poderoso auxiliar del “procés”, si es que no son su principal agente de movilización, su vanguardia operativa. Como consecuencia, la función docente catalana está profundamente alterada: clases suspendidas, huelgas en facultades e institutos, aulas ocupadas y facultades cerradas por los alumnos, que tienen continuidad en acampadas en calles y plazas y en acciones destinadas a alterar la habitual actividad ciudadana hasta que los sentenciados cabecillas del “procés” salgan de la cárcel.

Aquella afable colonización catalana

Cuando oigo o leo opiniones de independentistas catalanes asegurando que les odia el resto del país o aludiendo a la conquista y colonización de Cataluña por España desde hace siglos, recuerdo mi niñez y adolescencia, no ya de infante catalán residente en Madrid, sino de simple jovenzuelo entregado horas y horas, como tantos otros colegiales y bachilleres, a leer ávidamente libros y tebeos, que, curiosamente, llegaban de Barcelona.

La furia de la clase media

A lo largo de una semana, Cataluña, y en particular Barcelona, se han visto sacudidas -y sorprendidas- por una larga serie de actos de protesta que han mostrado el carácter potencialmente violento de la “revolución de las sonrisas”. La anómala situación política que atraviesa Cataluña desde hace años ha sido agravada por los efectos de los preparativos y la inercia de una jornada de huelga general de carácter político, decidida por el Govern y sus asociaciones anexas, para protestar por la sentencia del Tribunal Supremo impuesta a los dirigentes del “procés”. En tales actos, se ha visto al President de la Generalitat -apreteu, apreteu- al frente de una marcha que cortaba una autovía nacional, mostrando el acuerdo de medios y fines entre las autoridades políticas catalanas y los activistas.

Hacia el choque

Después de tres días de disturbios y tres noches de insomnio en Cataluña, estamos llegando al temido o ansiado choque de trenes, que tendrá lugar, según la agenda de los nacionalistas, el próximo fin de semana, cuando coincidan en la gran manifestación de Barcelona las marchas llegando desde las otras provincias, con la huelga general, en realidad un patriótico lock-out del Govern, que se une al aleatorio cierre de facultades universitarias, institutos, empresas y comercios a causa de los cortes de carreteras y vías férreas. Si es que no han preparado alguna acción en Madrid, porque el intento de bloquear el aeropuerto de Barajas ha sido un fracaso y la manifestación de apoyo tuvo poco éxito.

“Podemos” rescata el referéndum pactado

En vísperas de conocerse la sentencia del Tribunal Supremo sobre las penas impuestas a los dirigentes del “procés”, Unidas-Podemos, con su habitual don de la oportunidad, rescata para el programa electoral del 10 de Noviembre, la petición de un referéndum pactado en Cataluña (de autodeterminación, se supone), que había arrinconado para facilitar la negociación con el PSOE, finalmente fallida.

El prior

Un alcalde manda mucho, un ministro o ministra, todavía más, y mucho más el presidente del Gobierno. Pero a la luz de los hechos, hoy día quien más manda en España es un prior benedictino.

Seguimos en el bucle

No salimos del bucle o del círculo vicioso de la interinidad, pues, ante la imposibilidad de formar gobierno, ya tenemos elecciones legislativas a la vista. Se veían venir, dados los resultados del 28 de abril y el tenso clima de opinión imperante entre los partidos políticos, cuyos dirigentes, encastillados en sus respectivas posiciones, han sido poco propensos al diálogo, al entendimiento y a la colaboración y, por qué no decirlo, a la lealtad y a la generosidad, que son actitudes imprescindibles en la actividad política aunque aquí estén desterradas.

Recompostura

Mirando hacia atrás con un poco de perspectiva y orillando, por el momento, los detalles, los resultados de este apretado ciclo electoral dejan la sensación de que el llamado “régimen del 78” se recompone mejor de su deterioro a escala de las instituciones que al nivel de los agentes que las ocupan por representación popular; es decir, que los aparatos jurídicos y políticos del Estado recuperan su “salud” antes que los instrumentos -los partidos- de la clase política.

O nacionalista o de izquierda, pero no las dos cosas

Aquí y ahora no se puede ser, a la vez, nacionalista y de izquierda. Quizá en otro momento sí fue posible o incluso necesario; no lo discuto. Quizá en otros lugares, en otros países y en otras circunstancias, los proyectos de la izquierda y del nacionalismo hayan podido andar parejos o incluso compartir un objetivo común; es posible. Pero hoy, aquí y ahora, en España, no se puede ser a la vez nacionalista y de izquierda, porque sus objetivos chocan; no sólo no convergen sino que se oponen, son contradictorios.

El fardo de Iglesias

El otro partido que el pasado día 28 de abril recibió un notable revés electoral fue Unidas Podemos. El resultado obtenido se puede calificar de severa derrota respecto al objetivo de convertirse en un elemento imprescindible para formar, con el PSOE, un gobierno de izquierdas, y se debe ver como una alarmante pérdida de apoyo popular respecto a las elecciones generales de 2016, pero no sólo respecto a ellas.

Las “mochilas” de Casado

Grande ha sido el descalabro electoral del Partido Popular, que ha perdido 71 escaños en el Congreso (de 137 ha caído a 66) y 74 en el Senado (de 130 a 56), que era su bastión más firme desde hace 25 años. Y grande ha sido la frustración del nuevo líder, Pablo Casado, cuyo vuelo gallináceo estaba lastrado desde el principio por la crítica situación del Partido, que aún no había digerido su desalojo del Gobierno en junio del año pasado.

Suscribirse a este RSS