Los tormentos de la razón y las luces de Averroes
- Escrito por Rosa Amor del Olmo
- Publicado en Cultura
En nuestro país a lo largo del tiempo, hemos visto muchos cambios en pensamiento, ideología y construcción social. Al mismo tiempo que se desarrolla la filosofía en Occidente se originó un movimiento semejante en los pueblos orientales, concretamente entre los árabes y judíos. No se trataba en ningún caso de una filosofía oriental y autónoma, árabe o hebrea, ni tampoco de una especulación cerrada, sin contacto con los cristianos. En primer lugar, el impulso procedía ante todo de los griegos, principalmente de Aristóteles y de algunos neoplatónicos. Por estas tierras, el cristianismo iba a influir decisivamente en el pensamiento musulmán y judío; en el caso del mahometismo, la influencia se extendió a la misma religión; en rigor, se pudo considerar el Islam como una herejía judeo-cristiana, que aparecen en virtud de las relaciones de Mahoma con judíos y cristianos; los dogmas musulmanes se formulaban negativamente, con aire polémico, contra la doctrina de la Trinidad, por ejemplo, cuya influencia inculpaba con su dogma de que no hay más Dios que Alá; no es hijo, ni padre, ni tiene semejante. Aquí se advierte tanto la polémica contra el politeísmo árabe primitivo como contra el dogma trinitario. A la inversa, la filosofía de los árabes y judíos fue conocida por los escolásticos cristianos, e influyó fuertemente en ellos. El conocimiento de Aristóteles hizo que la filosofía oriental se adelantara respecto a la de los cristianos, y en el siglo XII ya había alcanzado un estado insólito de madurez, que en Europa no se conseguirá hasta la centuria siguiente. Pero, sobre todo, el gran papel de los árabes y judíos en nuestra cultura y pensamiento ha sido la transmisión del pensamiento aristotélico; siendo sobre todo los árabes españoles los que traen a los países occidentales los textos del gran griego, y esta aportación es la que caracteriza la época de plenitud de la Escolástica. Tanto desde este punto de vista transmisor como desde el de la actividad filosófica, corresponde a la España árabe el primer puesto en la Edad Media. Los árabes conocen a Aristóteles bajo el imperio de los Abasíes, en el siglo VII, por medio de los sirios. La fuente es indirecta. Los textos aristotélicos se traducen -no siempre bien- del griego al siriaco, del siriaco al árabe, y a veces se intercala el hebreo. Estas traducciones árabes, indirectísimas, son las que a su vez se vierten al latín y llegan al conocimiento de los escolásticos: algunas veces se traducen primero al romance y luego al latín; en otras ocasiones, en cambio, se posee algún texto griego y la versión latina es directa. Además, los árabes conocieron con frecuencia a Aristóteles desfigurado por los comentaristas neoplatónicos; pero, de todos modos, en lo que se ha llamado sincretismo árabe entra en amplia proporción el elemento aristotélico. Los árabes fueron los grandes comentadores de Aristóteles en la Edad Media, sobre todo Averroes.
La filosofía árabe es también una escolástica musulmana, que en mi opinión es muy a considerar en estos tiempos. La interpretación racional del Corán es el tema principal de ella, y las relaciones entre la religión y la filosofía guardan paralelismo con las de Occidente. Otro tanto ocurre con la filosofía judía, y de ese modo, entorno a las tres religiones se forman, tres escolásticas. de desigual importancia que se influyen reciprocamente. Esta circunstancia es simplemente única.
Desde el siglo X al XIII, la España árabe es un centro intelectual importantísimo, Córdoba es el núcleo capital de ese florecimiento. Mientras la filosofía oriental iba decayendo, en España estaba en auge, y significaba una rama española como continuación de la que culmina en Avicena. Desde fines del XI, y en todo el XII, aparecen en Occidente varios grandes pensadores musulmanes: Avempace (Ibn Badja) que murió en 1138; Aben Tofail (1100-1185), y sobre todo, Averroes. Mientras en Europa estaban a un nivel intelectual y espiritual muy deficitario, en España se convivía con varias religiones/filosofías, diversas formas de vivir, sentir, actuar. El tiempo que estuvieron los árabes en España, esta floreció como nunca y aportaron aun con ideas dispares a la tradición, una nueva visión del mundo, incluyendo los impuestazos que después tuvieron que pagar. Tengo algún amigo en Marruecos que dice conservar aún la llave de su casa de Granada, confiscada por que sí. Ahí lo dejo a quien corresponda arreglar este asunto que para nada se ha solucionado con la historia.
Averroes (Abū l-WalīdʾAḥmad ibn Muḥammad ibn Rušd) nació en Córdoba en 1126 y murió en 1198. Fue médico, matemático, jurisconsulto, teólogo y filósofo; tuvo el cargo de juez y estuvo en favor y en desgracia, según las épocas. Averroes es el comentador por excelencia durante toda la Edad Media: Averrois, che'l gran comento feo, dice Dante en la Divina Comedia. También escribió tratados originales. Hay varios puntos en los que el pensamiento de Averroes tuvo una gran influencia en los siglos siguientes. ¡Qué gran oportunidad!
En primer lugar, (Averroes 2016) destaco las ideas en cuanto a la eternidad del mundo y, por tanto, de la materia y del movimiento. La materia es una potencia universal, dice, y el primer motor extrae las fuerzas activas de la materia; este proceso se realiza eternamente, y es la causa del mundo sensible y material. En segundo lugar, Averroes cree que el intelecto humano es una forma inmaterial, eterna y única; es la última de las inteligencias planetarias y una sola para la especie; es, por tanto, impersonal; los diferentes tipos de unión del hombre con el intelecto universal determinan las diferentes clases de conocimiento, desde el sensible hasta la iluminación de la mística y de la profecía. Por esta razón la conciencia individual se desvanece, y solo permanece la específica; Averroes niega la inmortalidad personal; solo perdura el intelecto único de la especie. La eternidad del movimiento y la unidad del intelecto humano son los dos puntos en que aparece el averroísmo latino en el seno de la filosofía occidental. Por último, Averroes establece un sistema de relaciones entre la fe y el saber, algo que es un gran hallazgo todavía hoy. Distingue tres clases de espíritus; los hombres de demostración, los hombres dialécticos, que se contentan con razonamientos probables y los hombres de exhortación, satisfechos con la oratoria y las imágenes. El Corán tiene diversos sentidos, según la profundidad con que se lo interpreta, y por eso sirve para todos los hombres. Esta idea da origen a la famosa teoría de la doble verdad, que dominó el averroísmo latino, según la cual una cosa puede ser verdadera en teología y falsa en filosofía y viceversa.
Mohamed Abel Yabri, Alfarabi, Avicena, Avempace, Averroes, Abenjaldún. Lecturas (AL-ANDALUS. TEXTOS Y ESTUDIOS) (Español) Legado Filosófico Arabe (nueva ed.)Editorial Trotta, julio 2016.
Abū l-WalīdʾAḥmad ibn Muḥammad ibn Rušd (Averroes), Sobre el intelecto, Trotta, 2004.
Rosa Amor del Olmo
Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.