La democracia son conductas
Del mismo modo que la corrupción es antidemocrática. La honestidad ciudadana es democracia. Las palabras son relatos. Propósitos. Sonidos en el aire. Letras escritas. Pero, lo concreto, lo definirán las conductas y las consecuencias que estas tengan luego de proferirlas o publicarlas. En general, resulta habitual que se acepte que alguien que ejerce la política incumpla sus compromisos. Eso es un quiebre del contrato social que ese representante ha contraído con sus votantes. Los intentos de golpe de estado están más cerca que Brasil, Bolivia, Perú o los EE.UU. Es trágico que los votantes comprueben una y otra vez que son engañados por esas personas indignas que les han solicitado su confianza. La noción de compromiso parece diluirse entre los relatos que intentan justificar los quiebres entre lo dicho y lo efectuado.
- Publicado en Tribuna Libre
- Escrito por Alberto Vila