La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, ha reclamado una «regulación inteligente» que facilite las inversiones necesarias para reforzar la competitividad y la autonomía económica de Europa. Durante la apertura de la Conferencia Internacional de Banca organizada por la entidad, ha situado entre las prioridades estratégicas la gestión de datos y el desarrollo de la inteligencia artificial, la energía y las redes eléctricas, la defensa y la vivienda.
La sesión ha comenzado con un minuto de silencio en memoria de las víctimas del accidente ferroviario de Urda (Toledo). En su intervención, Botín ha defendido un mayor papel de la financiación bancaria para canalizar recursos hacia la economía europea y ha advertido de que el continente necesita movilizar una parte mayor de su ahorro para convertirlo en inversión productiva.
El ahorro europeo, una fuente de financiación pendiente de movilizar
Botín ha recordado que los bancos de la zona euro representan actualmente el 75 % de los préstamos a pequeñas y medianas empresas y el 90 % de la financiación a las familias, especialmente en el ámbito de la vivienda. Sobre este último problema, ha sostenido que la respuesta no debe centrarse en la demanda, sino en aumentar la oferta.
La presidenta de Santander ha defendido la creación de un mercado único financiero y ha señalado que los márgenes fiscales de los Estados europeos están cada vez más condicionados por los niveles de déficit y deuda pública. En ese contexto, ha apuntado que Europa dispone de un volumen de ahorro de 32.000 billones de euros, pero que una parte importante termina financiando actividades en Estados Unidos.
«Lo que queremos es que se quede en Europa», ha señalado Botín, que considera necesario crear las condiciones para que esos recursos se inviertan en empresas y proyectos del propio continente. A su juicio, la banca no puede resolver por sí sola todos los retos, pero resulta imprescindible para cualquier estrategia de financiación: «No puede haber ninguna solución sin los bancos».
Más capacidad para conceder crédito
Botín ha subrayado que Europa necesita entidades financieras sólidas y con capacidad para prestar. Según los datos que ha expuesto, quince bancos concentran el 66 % del conjunto de la banca europea y el sector dispone de 273.000 millones de euros de exceso de capital que podrían destinarse a financiar la economía.
La presidenta ha afirmado que ese margen permitiría respaldar un volumen adicional de hipotecas o ampliar la financiación disponible para las pequeñas y medianas empresas. En concreto, ha cifrado la capacidad potencial en 60.000 millones de euros adicionales en hipotecas o en 150.000 euros por pyme.
Para facilitar ese despliegue, ha pedido revisar la regulación y la supervisión del sector mediante una «recalibración» que permita simplificar las normas sin rebajar las exigencias. «Un marco más sencillo, pero no más débil» es, según ha defendido, una necesidad que se extiende al conjunto de la industria europea y no únicamente a las entidades financieras.
La unión financiera y el mercado de titulizaciones
Botín ha instado a los responsables políticos europeos a abordar estas reformas y ha sostenido que una regulación más eficiente podría liberar capacidad para conceder crédito adicional. En su opinión, Europa cuenta con recursos para afrontar sus prioridades, pero necesita tomar decisiones que permitan canalizarlos.
También ha valorado como un paso positivo el nuevo mandato europeo sobre titulizaciones. Ha recordado que el mercado europeo de estos instrumentos representa solo el 8 % del estadounidense, una diferencia que, a su juicio, refleja el margen existente para desarrollar fuentes de financiación y ampliar la capacidad de inversión.
Noticia elaborada a partir de la información y las declaraciones recogidas por EFE durante la Conferencia Internacional de Banca organizada por Banco Santander.





