Es muy probable que usted no haya estado jamás en Venezuela, pero sin lugar a dudas, le vienen muchas ideas a la cabeza al leer esa palabra. Piense de dónde han venido esas ideas. Haga el esfuerzo y el ejercicio de saberlo. Sí, usted tiene una cantidad inimaginable de ideas en su cabeza que no son fruto de su experiencia, sino del interés de personas que usted ni conoce, ni se imagina que existen. Y no, esto no es una “teoría de la conspiración”: es tan cierto como que para vivir necesitamos respirar. Estamos mucho más analizados de lo que nos pensamos; hay personas que trabajan, precisamente, para saber de qué manera es preciso “bombardearnos” con mensajes para que generen en nosotros una reacción inmediata. La manipulación de las masas es una de las claves fundamentales para cualquier sujeto que quiera ostentar o participar de alguna manera del poder. Pero de esto ya se ha escrito, por expertos que conocen muchísimo mejor que yo de qué se trata; le invito a buscar información. Sobre todo, para ir empezando, le recomiendo expresamente que vea el documental “La Doctrina del Shock”, basado en el libro del mismo nombre, de la autora Naomi Klein.