Mientras el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, presume de recuperación económica, creación de empleo y de ser la cuarta economía de la UE, sigue aumentando la precariedad laboral, los accidentes laborales, la brecha salarial, los parados de larga duración y las familias pobres, que no tienen ni para evitar el frío en invierno. Mientras se acelera cada año el crecimiento de las rentas del capital, las rentas del trabajo siguen bajando, y ya estamos a la cabeza de la desigualdad en Europa. El Índice de Justicia Social 2017, publicado a mediados de noviembre, concluye que la recuperación del mercado laboral en la UE ha generado un “claro repunte” de la justicia social en los países miembros, pero España sigue en el furgón de cola de los 28, en el puesto 24, sólo por encima de Italia, Bulgaria, Rumanía y Grecia.