PP, Vox y el entendimiento de las matemáticas de Estado
- Escrito por Antonio Campuzano
- Publicado en Opinión
El tracking es un arma cargada de futuro, pero mientras tanto es un dispositivo lleno de presente continuo. Cada mañana que dispone su diseño al sol naciente se produce un desayuno con el tracking suyo de cada día, para gozo/disgusto de la profesión política. El anglicismo técnico supone una gran utilidad para conocer en todo momento el lugar en el que se halla, un decir, un producto enviado desde su centro de almacenamiento hasta la residencia del comprador.
Aplicado al mundo de las decisiones electorales, el asunto eleva las tensiones hasta niveles de preocupación muy exigentes. La mercancía política es cambiante y se va desarrollando a lo largo de una campaña con tales transformaciones que sus consecuencias aritméticas pueden variar de tal modo que un día se diferencia de otro en que la mayoría da para gobernar o da para ocupar los escaños de la oposición. A partir de estas elecciones este desarrollo diario de las apetencias de electorado serán de obligado cumplimiento y sin las cuales nada sería lo idóneo y adecuado.
Los indecisos son la principal vitamina del tracking. Sin ellos esta herramienta carecería de sentido, del mismo modo que sin la incertidumbre todo sería igual. Elías Bendodo, coordinador general del Partido Popular, es habitual de las evoluciones del tracking, porque le va el sentido en ello, en su quehacer habitual al mando de las matemáticas de Estado, las mismas que resultan imprescindibles para que su partido las utilice en un sentido o en otro. Lo que es bueno para el PP ofrece el ángulo de conveniencia también para el Estado, para lo cual es imprescindible una explicación didáctica no siempre al alcance de cualquiera. De acuerdo con las horquillas producidas en el tracking diario, el PP modula las críticas a Vox o simplemente las hace desaparecer.
La idea de las matemáticas que expresa en un debate Espinosa de los Monteros tiene un componente doctrinal importante por cuanto opone la necesidad del cálculo y su empleo como materia docente a la perniciosa ideología de género. El sefardí Bendodo se encomienda a las matemáticas como componente de aplicación a los pactos políticos que mejor procuren el bienestar de gobierno de su partido, con la aportación de la bondad al Estado, o así lo quiere presentar, como una desideologización cuya pretensión siempre pasa por el bien al Estado.
No es que se quiera desdramatizar el papel perturbador de Vox en el tablero nacional con su componente disruptivo en el juego de derechos y libertades, la presentación de un programa denegatorio de capítulos de la arquitectura constitucional. Todo ello, para el coordinador general del PP, no pasa de ser una operación matemática. ¿Hasta qué punto resulta apasionante para el Partido Popular contar con la suma de Vox para el desalojo del gobierno de coalición de izquierdas, o del sanchismo como categoría del mal en la cosa pública? Feijóo, o en su caso Elías Bendodo, sube o baja el dedo pulgar para la acción o la inacción con el gobierno conjunto con Vox exactamente como una operación aritmética que desatiende a los desafíos que una fuerza que se quiere fuera del edificio constitucional significa en el circuito de ideas y actuaciones.
Milena Busquets, en Las palabras justas (Anagrama, 2022), dice “que hay que oscilar entre la pasión y la sangre fría, sin detenerse en los términos medios”. La determinación hacia la sangre fría del PP a la hora de elegir la alianza con Vox apenas ayuda en la suavización del demérito, porque no concede dimensión traumática a la irrupción de la fuerza del partido dudoso de calidad democrática, sino que utiliza a la fuerza de Abascal como complemento de número contra la encarnación del mal y la perversión configurados en el sanchismo como adulterio de la política como la realidad nacional.
Antonio Campuzano
Periodista (Ciencias de la Información, Univ. Complutense de Madrid), colaborador en distintas cabeceras (Diario 16, El País, Época, El Independiente, Diario de Alcalá), miembro del Patronato de la Fundación Diario Madrid.