EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Illa, maravilla


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Con los Juegos Olímpicos de cuerpo presente, permítase la concesión a la terminología política del modismo habitual en el fútbol de recordatorio a un futbolista al que la desinencia de “illa” acompaña a maravilla para disfrute del aficionado. Salvador Illa parece haber pasado los sudores y los quinarios oportunos para poder ascender a la condición de molt honorable president de la Generalitat de Catalunya, al lado de los otros honrables de la especial colina de los presidentes, el Monte Rushmore de Catalunya, llena con los nombres de Maciá, Companys, Tarradellas, Pujol, Maragall, Montilla, Mas, Puigdemont, Torra y Aragonès.

Illa sería el tercer hombre del PSC en ser investido. Los primeros remontaron las décadas de predominio de Convergencia, cuando Jordi Pujol era la bisagra más acreditada de la institucionalidad ferretera desde la transición hasta el final del siglo XX. Entre ansias de cambio y el chirrido del 3 por ciento como problema, Pasqual Maragall y su continuador Montilla intercalaron una astilla de alternancia frente al hábito nacionalista hasta la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010, forzando al Estatut a tomar un giro inesperado, para inaugurar la yesca de inicio del procés que se llevó por delante una gran superficie de la “superficie forestal” de la política catalana y española. Desde el 23-J del pasado año, elecciones generales con resultado inesperado y formación de gobierno no menos inesperado, se han celebrado comicios en los tres territorios de más raigambre e identidad específica nacionalista, con una sola victoria indiscutible por parte del partido de la oposición con más reconocimiento, el PP. Mayoría absoluta en Galicia para dar paso a triunfo del PNV ex aequo con Bildu, previo a formación de gobierno con PSE en el País Vasco; y mayoría del PSC en Catalunya, con desarrollo de negociaciones arduas que terminan, al parecer, en ejecutivo de Salvador Illa en este mes de agosto.

Las realidades, ciertamente, desde el verano pasado, no parecen atestiguar grandes padecimientos al Partido Socialista en manos tejedoras de Sánchez, cuyo final anticipado siempre y en todo momento por la profecía mediática caricaturizada como fachosfera no deja ser un deseo, el mismo que fija Alejandro Zambra, en “La vida privada de los árboles” (Anagrama, 2017), “deseo metafórico, como el sueño de volar o de viajar en el tiempo”, es decir, un ansia incorpórea por hinchar una atmósfera contraria a los anhelos de otro contingente, éste sabedor de la fuerza inagotable con la que cuenta. Es decir, se habla del electorado. Frente a la presión de la influencia digital o impresa se halla la firmeza y la afirmación de las urnas. Bien es cierto que la salutación de ERC a la candidatura de Illa le garantiza la ausencia de repetición electoral que le podía proporcionar grandes adversidades electorales con algo de cainismo en las facciones emergentes frente al establecimiento de Junqueras. Amortizado el foco de atención de la negociación para la investidura, la iluminación se encuentra en cualquier paso fronterizo de Francia con Catalunya, el lugar elegido por Puigdemont para santiguarse como los dueños de la medular del equipo cuando pisan el terreno de juego para el desarrollo de la Liga.

Los desplantes del prófugo más reconocido de la última etapa política española, bien en libertad, bien en espacio penitenciario, una vez desoída la marcación del paso por ERC y eliminar la posibilidad de elecciones catalanas, a la mayoría parlamentaria de Sánchez no deberían ser munición malgastada o brindis al sol. Puigdemont no se lleva bien con los ejercicios de populismo. Si rompe con la mayoría por él constituida tras tan solo unos meses de su levantamiento, el reconocimiento de su protagonismo quedaría muy devaluado en lo colectivo y con especial debilitamiento de su status personal de amnistía potencial y obtención de desenvolvimiento pleno. De aceptar estos sinsabores de naturaleza estrictamente pública, quedaría en terreno de nadie o esa irrelevancia podría ser transformada en voltaje de ayuda al Partido Popular, lo que nadie entendería ni en el envoltorio estratégico ni en la sustancia líquida de Junts, convertido en transubstanciación de un contrario también afectado por el acercamiento ahora tan impensable. Diez años de afrentas con colosales diferencias para la prestidigitación de la materia y también del espíritu. Aun difícil de concepto, la sorpresa en los escenarios públicos siempre significa opción.

 

Periodista (Ciencias de la Información, Univ. Complutense de Madrid), colaborador en distintas cabeceras (Diario 16, El País, Época, El Independiente, Diario de Alcalá), miembro del Patronato de la Fundación Diario Madrid.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.