Vuelve el ómnibus
- Escrito por Antonio Campuzano
- Publicado en Opinión
El vehículo de transporte colectivo conserva la actualidad sobre la que se amenazaba la semana pasada. Vuelve el ómnibus como denominación de origen cuyo manejo lingüístico no pierde predicamento. La intervención parece que directa del presidente Sánchez después de los días aplicados a la reflexión en Davos, enclave suizo a 1500 metros de altitud, con población de 11500 habitantes y una superficie equivalente a la de Soria, lugar de encuentro económico mundial, donde se “da respuesta a los problemas de la actualidad”.
La aplicación del hielo de Davos a la inflamación del decreto de hace siete días ha operado con la misma eficacia que la mano de un santo y, a lo que parece, los vectores de la mayoría parlamentaria que sustenta el gobierno de coalición, entre otros Psoe y Junts, interpretan de nuevo la misma melodía con ensayo de partitura en distinto tono, dentro de la amplia operativa que ofrece un entendimiento entre ambas fuerzas, la de Ferraz y la de Waterloo, con adaptaciones de guion que de nuevo sorprenden a las derechas más reconocidas que son Partido Popular y Vox, con necesidades ambas de orientar sus antenas para una mejor captación de la señal de la Casa Blanca o de Mar-a-Lago, en lo más granado del estado de Florida, de nombre ambientado en 1513, a la llegada del emprendedor Juan Ponce de León con alguna ansia de expansión.
En ese entendimiento de la figura histórica de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de América, ha cobrado un reciente papel estelar el eurodiputado Esteban González Pons, rescatado hace ahora tres años del anonimato de partido por Feijóo para vestirse de piloto en la nueva etapa del gallego. “Ogro naranja”, y no “filantrópico”, como estudió Octavio Paz, ha llamado el valenciano al hombre de Queens, y Abascal, delegado por decisión estrictamente propia de la administración americana, ha exigido al presidente del PP la eliminación del tablero del Pons más levantisco de la comprensión Trump. De regreso a la actualización de la entente entre las posiciones Gobierno-Junts, se vuelve a poner sobre la mesa la disputa del cuerpo a cuerpo de cada una de las estrategias. ¿Habrá vocación de permanencia en esta versión última de una relación entre fuerzas necesitadas de cariño mutuo, o se volverá otra vez al momento Miriam Nogueras, el mismo que utiliza el personaje de Luis Mateo Díez, en “El amo de la pista” (Alfaguara, 2024), “poca mecha y mucha chispa”?
En la misma obra, el novelista leonés utiliza en su reparto a otra persona que acusa de “no sabes usar la parsimonia”. La parsimonia, defecto en la vida habitual, virtud en la dimensión pública, puede estar al alcance de la mano de Puigdemont con solo estar al tanto de lo que acontezca en las agendas de tribunales españoles y administrativos europeos, que aparecen como mejores herramientas que las amenazas a la estabilidad de gobierno que el propio Junts se encargó de inaugurar en noviembre de hace un año, a la espera del cumplimiento de los acuerdos. El desasosiego de casi doce millones de pensionistas con la mirada depositada en Waterloo con todo el iris inyectado en sangre hacía un flaquísimo favor a las huestes de Puigdemont y menos a su futuro político.
La rectificación ha dejado para mejor ocasión la lectura de la opera prima de Vargas Llosa, “La ciudad y los perros”, cuando de otro protagonista se dice que “tenía el corazón lleno de urgencia”. Los años se completan políticamente con presupuestos y los ejercicios de pensionistas se conforman con revisiones de renta. A cada cual según su nivel de responsabilidad. Vuelven los sindicatos a sus cuarteles de invierno y las delegaciones de gobierno a olvidarse de permisos y recorridos de manifestaciones, con sus alteraciones de tráfico y de riego de almas turbadas por las congelaciones. Feijóo desparrama la vista entre la sujeción de González Pons, el vitriolo de Abascal y el movimiento mandibular de Sánchez.
Antonio Campuzano
Periodista (Ciencias de la Información, Univ. Complutense de Madrid), colaborador en distintas cabeceras (Diario 16, El País, Época, El Independiente, Diario de Alcalá), miembro del Patronato de la Fundación Diario Madrid.