El tiempo de Mazón como problema del PP
- Escrito por Antonio Campuzano
- Publicado en Opinión
La precisión de los seis meses transcurridos desde la devastación de la Dana valenciana no ha arredrado, con su redondez de fechas, al president Mazón para sacar cortedad de ánimo, antes al contrario ha generado osadía, para su presentación hecha cuerpo y convicción, en los locales del feria de Valencia, donde hacían sus planes congresuales los dirigentes del Partido Popular Europeo, organización creada en 1976, y que se define a sí misma como “la familia política de centro derecha, cuyas raíces se hunden en lo profundo de la historia y la civilización del continente europeo y que ha sido pionera en el proyecto europeo desde su creación”. Mazón, acompañado por la vicepresidenta Susana Camarero, para descartar soledad y empecinamiento, no ha querido perder la ocasión de refrendar con su presencia que funge como primera autoridad de la superficie política de la comunidad del Este español, donde una catástrofe natural arrasó esa misma mancha geográfica en medio de la ausencia del presidente para cubrir de escarnio la política y llenar de futuro el derecho penal y procesal iniciado en Catarroja y su instrucción, que avanza con la exactitud de tiempos de una maquinaria y su calidad automática.
Con la credencial colgante del cuello y una decisión suicida, Mazón avanzó sobre sus pasos para toparse con la presencia de Dolors Montserrat, flamante secretaria general del PP europeo, y de Núñez Feijóo, presidente del PP nacional. La primera esbozó una sonrisa muy pequeña, como aquella definida por Guillermo Cabrera Infante, en “La Habana para un infante difunto”, como “ni siquiera Leonardo hubiera llamado a aquella mueca una sonrisa”. El segundo, ya con el rostro desvaído por la afección ocular que arrastra, ni siquiera perpetró el medio abrazo que ha hecho célebre el Rey emérito Juan Carlos, sacando virtud cálida del esbozo de un saludo a medias. Feijóo amagó más bien con un medio pase, que es suerte mediana y poco halagada en la tauromaquia, pero tampoco se trataba de hacer sangre delante de tan nutrido escaparate público y con todas las miradas concentradas en el mismo objetivo. Como dice Rosa Chacel, en “Barrio de Maravillas”, “el sabor de la sangre es gordo”.
Pero el entusiasmo del político gallego no sucedió por parte alguna y los apresuramientos de los maestros de protocolo, “rápido, rápido, vamos, vamos”, le abrieron el camino de la urgencia y también el del alivio ante la insensata presencia del protagonista de abril, el mismo antagonista de octubre. Definitivamente, el espectro de Mazón ya no pertenece a este mundo y la agonía de su perfil público no da para más, máxime cuando la cercanía al cumplimiento de su tiempo como primer cargo de la comunidad le daría pasaporte para la obtención de rentas vitalicias a la temprana edad de 51 años. Le resulta ya imposible “circular por la urbanización de la honra”, en otra luminosa expresión de Rosa Chacel. El prontuario del que hace gala en su definición el PPE, el de “centro derecha…de la historia y la civilización europea”, ya se encarga el indeseado president de desautorizarlo con la renovación del pacto de presupuestos con Vox, cuyo silencio sobre los aranceles y su circunstancia de la administración Trump goza de ambiente simultáneo con el acuerdo con el PP valenciano.
El disgusto del Partido Popular nacional con la terquedad de Mazón y su encomio por llegar al tiempo adicional de la prórroga sigue en crecimiento por cuanto todos los accidentes venidos y por llegar sobre cuya gestión del gobierno central de Pedro Sánchez tenga responsabilidad, tendrán un descuento en su crítica y censura habida cuenta de la presencia y consistencia de Mazón en su primer y segundo tiempo de saludo. Nada le es ajeno a cuanto suceda en la comunidad valenciana y allá se presentará para irradiar su autoridad marchita. Feijóo siente el creciente peso de la mochila valenciana con al agente activo del desastre de la Dana de cuerpo muy presente y solo o en compañía de otros tiene que dar con la fórmula del éxito que se define como la desaparición de Mazón de los escenarios públicos. “Solo un tiempo sabe enfrentar y derrotar a un tiempo”, dice Martín Caparrós en su monumental “La Historia”, (Anagrama, 2017).
Antonio Campuzano
Periodista (Ciencias de la Información, Univ. Complutense de Madrid), colaborador en distintas cabeceras (Diario 16, El País, Época, El Independiente, Diario de Alcalá), miembro del Patronato de la Fundación Diario Madrid.