Los dichos y los hechos
- Escrito por Alberto Vila
- Publicado en Opinión
La frustración general de la ciudadanía en relación a la política permite evidenciar que hay una degradación entre los dichos de la dirigencia, en relación a los hechos que se observan de su gestión. Es decir, si se cuestiona el incumplimiento de lo dicho en el contrato social, en relación a los hechos observables, puede aceptarse el quiebre de las promesas formuladas a la ciudadanía.
Esta situación se repite una y otra vez. Cansinamente. Repitiendo relatos de los que sólo procuran mantenerse en el poder. En el transcurso de su estancia en gobiernos, los episodios de corrupción siguen omnipresentes. Desde allí, luego entran en escena las denuncias cruzadas. Los fiscales y magistrados más o menos diligentes, en un sentido u otro. Al tiempo que las personas aprecian manejos sospechosamente turbios, el enriquecimiento de tramas enteras es notorio. Mientras la justicia ausente.
La opinión pública detecta manejos en la gestión de los recursos nacionales de maneras más o menos arbitrarias. En tanto, a través de la opinión publicada, inundan los espacios informativos con campañas en pro y en contra. Como consecuencia, se puede advertir que los grupos sociales buscan canales de expresión pública de ese malestar. Son reflejo de la frustración que producen los sistemas inequitativos. De allí que, en la actualidad, sea posible producir mensajes para difundirlos principalmente por redes sociales. Son los prosumidores.
El término “prosumidor” es una combinación de las palabras “productor” y “consumidor”. Un prosumidor es un individuo que no solo consume productos o servicios, sino que también participa activamente en su creación y promoción. Los que participan en redes sociales tienen la ocasión de “producir” mensajes comerciales, religiosos o políticos. En las interacciones también consumen. Con la aplicación de la Inteligencia Artificial (IA) esas interacciones pueden ofrecer un análisis de las tendencias de incalculables consecuencias.
Estos se difunden por soportes digitales hacia esas audiencias residentes en Youtube, Instagram y similares. Es un fenómeno no menor que determinó los resultados electorales de candidatos como Trump. El fenómeno local de Alvise Pérez, con su “Se Acabó la Fiesta”, le dio 800.000 votos y tres escaños en las elecciones europeas. Vale mencionar que ya perdió dos. Desde Argentina, estos nuevos votantes, también coronaron a Milei.
Los mensajes que circulan por esos canales son especialmente performativos. Aluden a la libertad, a la injusticia, a la corrupción. Acusarán sin argumentos. Mencionan el fracaso y prometen ajustar cuentas declarando quienes son los culpables, inventados, de provocar tal situación. Son los dichos de acciones simples que resolverán cuestiones complejas. Luego, los hechos, mostrarán a esos votantes la realidad.
Algo performativo es realizativo, es decir, que implica la realización simultánea de la acción expresada. Un enunciado performativo es el que no se limita a describir un hecho, por lo que, al ser expresado, realiza el hecho. Se pueden encontrar muchos tipos de enunciados performativos, aunque entre los más comunes están aquellos que derivan de determinados verbos, como es el caso de "prometer".
Recordando un pensamiento de Wayne Dyer:
“Toda culpa es una pérdida de tiempo. Por mucha culpa que encuentres en otro, y por mucha culpa que le eches, eso no te cambiará a ti. Lo único que hace la culpa es mantener el foco fuera de ti cuando buscas razones externas para explicar tu infelicidad o frustración. Puede que consigas que otro se sienta culpable de algo culpándole, pero no conseguirás cambiar lo que sea que te hace infeliz.”
Alberto Vila
Economista y analista político, experto en comunicación institucional.
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