El presidente del gobierno y secretario general del PSOE ha aprovechado la inesperada dimisión de la vicesecretaria general Adriana Lastra debido a un embarazo de riesgo, para remodelar la dirección del partido y del grupo parlamentario con el horizonte del próximo año electoral de 2023. Con ese objetivo, ha pretendido culminar la integración de las diferentes sensibilidades expresadas en su momento en las primarias en la dirección del partido, fortaleciendo a su vez la relación entre el núcleo del gobierno y la ejecutiva del partido, y relanzando su proyección parlamentaria. Dos ministras como Reyes Maroto y Pilar Alegría en la vicesecretaria y portavocía de la dirección del PSOE respectivamente, junto a Pachi López que aparece como portavoz secante en el Congreso de los diputados frente a la manipulación grosera del terrorismo de ETA y de sus víctimas por parte del PP para luego arrojarsela al gobierno como denuncia de la presencia de Bildu en la mayoría de investidura. Una estrategia que como último recurso acaba de fracasar en el reciente debate del estado de la nación.