El dos es un número claramente vinculado con la dualidad, la diversidad, el antagonismo, la desigualdad, el contraste, el conflicto y la separación. Los pitagóricos consideraban que simbolizaba la imperfección del hombre que se había separado de Dios, es decir, de la unidad. En esa visión negativa también estaban los romanos que consagraron su segundo mes a Plutón, que era el dios del infierno. Pero también el dos se vincula al principio femenino, y permitiría que dos fuerzas iguales se pue dan unir, por lo que tendría un papel mediador y de equilibrio. De ese modo, el simbolismo del dos adquiere una dimensión más positiva, al representar la cooperación, la unión, la solidaridad y la asociación. En la iconografía es frecuente ver imágenes dobles, como dos leones, o dos águilas, por ejemplo.