Niels Bohr. La ciencia hace limpieza. II
El espectáculo de la ciencia, volviendo sobre sí misma, era emocionante en extremo. Todo queda en entredicho. El científico y filósofo vienes Ernst Mach (quien dio nombre a la velocidad de la barrera del sonido) llegó al extremo de cuestionar la existencia del átomo. Casi medio siglo antes, el ruso Mendeleyev había revolucionado la ciencia, con su Tabla Periódica de Elementos atómicos. ¿Qué era exactamente un átomo? ¿Alguien había visto alguno? Según Mach, el átomo no era más que un concepto desfasado, un vestigio de un modo de pensar anterior y, acientífico. La ciencia estaba cargando, con una idea abstracta e insignificante, jamás constatada por nadie. Ya no había nada sagrado. Hasta las nociones más básicas, se podían cuestionar. Niels Bohr empezó pronto a hacer eso. En 1909 inició su tesis doctoral, que resultó ser un trabajo puramente teórico, sin que el autor introdujera el componente de la experimentación y, que llevó a una conclusión demoledora. El título de la tesis de Bohr fue “Investigación de la Teoría del Electrón en los Metales”. Bohr rechazaba la postura extrema de Mach. El átomo no sólo existía, sino que empezaba a comprenderse algo, acerca de su naturaleza. Para los años finales del siglo XIX, la mayoría de los científicos (¡pero no Mach!) consideraban el átomo, como la forma fundamental de la materia.
- Publicado en Tribuna Libre