Afganistán. “El Gran Juego”. XVII
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
La fascinación mutua, entre Alexander Burnes y Dost Mohammad, parece ser una posibilidad más o menos probada. Pero, incluso ya en su época, muchas fuentes afganas constatan, que no todos los cortesanos, nobles y jefes tribales, veían con buenos ojos la amistad, cada vez mayor, de su emir con el “frangi” (extranjero) infiel. En las fuentes afganas, Burnes es siempre representado, como un embustero astuto y encantador, un maestro de la adulación y la traición: una interesante, por otra parte, inversión de los estereotipos británicos sobre el oriental taimado.
Charles Masson, a su vez, también había observado, con cierta inquietud, que Burnes mostraba mucho más interés por las mujeres de Kabul, de lo que era recomendable, sobre todo para un diplomático acreditado. Pero esta no era la única inquietud de Masson: el comportamiento de Burnes, no sólo carecía “del decoro, con el cual debería gestionarse una misión británica”. También estaba preocupado, por sus habilidades diplomáticas, y temía que su manera de actuar con el emir, fuera excesivamente “complaciente y servil”. Además, a Masson le preocupaba que Burnes, estuviera dando demasiadas esperanzas al emir, acerca de la mediación británica, para recuperar Peshawar, cuando aún estaba lejos de confirmarse, que Ranjit Singh estuviera dispuesto a tal cosa, ni que Calcuta fuera a presionarlo en este aspecto o, para empezar, ni siquiera si el joven embajador, tenía la autoridad de llevar a cabo, dichas negociaciones. En realidad, Burnes desconocía entonces, que mientras tanto, a varios cientos de kilómetros al sur, su misión estaba siendo saboteada, por lo que, su intento de reconciliación de los dos bandos enfrentados, iba a resultarle casi imposible. Tampoco sospechaba, que el nuevo gobernador general de la India en Calcuta, lord Auckland, el mismo que había enviado su embajada, sería finalmente, el responsable de hundirla.
George Eden – lord Auckland – era un noble británico “whig”, astuto y competente, aunque algo vanidosos y distante. De complexión débil, tenía un rostro delgado y juvenil, sus labios eran finos y sus dedos largos y elegantes. Este soltero empedernido de cincuenta y un años – aunque aparentaba diez menos – no se esforzaba en disimular, lo mucho que le aburrían los funcionarios burgueses, y los serviles rajás indios, con los que se veía obligado a tratar. Demasiado reservado, para hacer carrera política en Inglaterra y, al ser un pésimo orador, aceptó el cargo de gobernador general, por ser este el mejor trabajo administrativo a su disposición, a pesar de que tenía un conocimiento muy pobre, sobre la historia de la India y de su civilización, y de que, tras su llegada, tampoco había hecho el menor esfuerzo, para informarse al respecto.
Así que, encargado de gobernar un mundo que desconocía por completo, muy pronto cayó en las manos de un grupo de consejeros brillantes, pero inexpertos y rusófobos, de línea dura, dirigidos por William Macnaghten – el hombre que había apoyado de manera encubierta, la expedición de Shah Shuja en 1834 – y por dos secretarios privados, Henry Torrens y John Colvin. Como dijo Thoby Prinsep, uno de los miembros de su consejo: “Auckland era un buen hombre de negocios, asiduo lector de todo tipo de papeles, y muy meticuloso y correcto, antes de aprobar o promulgar cualquier proyecto. Sin embargo, carecía de determinación a la hora de tomar decisiones, y tenía pavor a la responsabilidad… Se decía que había delegado demasiado en John Colvin, su secretario privado, y que, en ocasiones, cuando el gobernador general convocaba a los miembros de su consejo, a una consulta privada, era él mismo (Colvin), el que tomaba la iniciativa de la discusión, mientras su señoría permanecía sentado, y escuchaba con las manos entrelazadas en la base de la nuca. Colvin se ganó el apodo de lord Colvin, entre los funcionarios más jóvenes”.
Pues eso.
(Continuará.)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.