EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

La indefensión aprendida


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

La indefensión aprendida es un estado psicológico que se manifiesta cuando una persona comienza a sentir que es incapaz de modificar alguna situación, comportamiento o estado mediante sus conductas. Es decir, que nuestra conducta o actos no influyen en el resultado obtenido. Esto genera en la persona un sentimiento de falta de control sobre su ambiente y sobre las circunstancias que le rodean, siendo inútil cualquier esfuerzo que realice para el control de estos. De esta manera, el simple hecho de pensar que tus actos no modificarán una situación concreta, te llevarán a evitarla o a no enfrentarte a la misma.

Martin Seligman, autor de la teoría de la indefensión aprendida, indica que se produce un estado psicológico de indefensión cuando los acontecimientos son incontrolables, o al menos, percibidos como tales, de forma que la probabilidad de ocurrencia del suceso será la misma emita o no la persona una respuesta activa y voluntaria. La indefensión se “transforma” en aprendida cuando los sucesos se repiten de forma continuada y las conductas que emite la persona no generan las consecuencias deseadas, así como no evitan la ocurrencia de un nuevo suceso. Ello explica la indefensión las razones que mueven a las mujeres a mantenerse en una relación violenta y describe el desarrollo de la violencia doméstica. Existen tres situaciones permanentemente presentes en estos casos: La motivación de la mujer para cambiar su conducta disminuye como consecuencia de episodios reiterados de golpes. La mujer cree que su posible respuesta fracasará. Al generalizar su indefensión cree que no será capaz de alterar el final de la situación. En este proceso, la mujer renuncia a tratar de efectuar modificaciones, aprende a vivir asustada y a creer que es imposible producir un cambio en la situación conyugal.

En la literatura, se ha llegado a hablar del Síndrome de la Mujer Maltratada, como una adaptación a la situación aversiva, caracterizada por el incremento de la habilidad de la persona para afrontar los estímulos adversos y minimizar el dolor, además de presentar distorsiones cognitivas, como la minimización, negación o disociación que generan un cambio en la forma de verse a sí mismas, a los demás y al mundo. También pueden desarrollar los síntomas del trastorno de estrés postraumático, sentimientos depresivos, de rabia, baja autoestima, culpa y rencor; y suelen presentar problemas somáticos, disfunciones sexuales, conductas adictivas y dificultades en sus relaciones personales.

Algunos autores equiparan estos efectos al trastorno de estrés postraumático, cuyos síntomas y características, sin duda, aparecen en algunas de estas mujeres: re-experimentación del suceso traumático, huida de las situaciones asociadas al maltrato y aumento de la activación. Estas mujeres tienen dificultades para dormir, ya que con frecuencia sufren pesadillas en las que reviven lo pasado, están continuamente alerta, hipervigilantes, irritables y con problemas de concentración. Este modelo asegura que las víctimas de abuso quedan reducidas a un estado de indefensión aprendida. Este síndrome se caracteriza por los siguientes rasgos, entre ellos la indefensión aprendida: La mujer acaba asumiendo su propia incapacidad para eliminar la conducta violenta del agresor, lo que, en el contexto de una autoestima baja, acaba transformándose en la idea de merecer las agresiones de éste: baja respuesta conductual e identificación con el agresor.

Marie-France Hirigoyen en El acoso moral, el maltrato psicológico en la vida cotidiana (2020) diferencia entre dos fases en las consecuencias, las que se producen en la fase de dominio y a largo plazo. En la primera fase, la mujer está confusa y desorientada, llegando a renunciar a su propia identidad y atribuyendo al agresor aspectos positivos que la ayudan a negar la realidad. Se encuentran agotadas por el sinsentido que el agresor impone a su vida, sin poder comprender lo que sucede, solas y aisladas de su entorno familiar y social y en constante tensión ante cualquier respuesta agresiva de su pareja. La psiquiatra francesa habla de consecuencias a largo plazo, refiriéndose a las etapas por las que pasan las víctimas a partir del momento en que se dan cuenta del tipo de relación en la que están inmersas. Durante esta fase, las mujeres pasan un choque inicial en el que se sienten heridas, estafadas y avergonzadas, además de encontrarse apáticas, cansadas y sin interés por nada. Además de este estado de indefensión aprendida, existen otras características psicosociales atribuidas a las mujeres que se encuentran en situación de violencia de género. Toda la intervención terapéutica y de reconversión hacia estas mujeres se convierte en nihilismo ante la situación descrita.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.