Tensiones televisivas: La violencia en la pantalla y la vorágine culinaria
- Escrito por Rosa Amor del Olmo
- Publicado en Opinión
"El maltrato verbal es una forma de violencia que deja cicatrices invisibles pero profundas en el corazón y la autoestima de las personas." Rosa Amor del Olmo
¡Tú te callas y escuchas a los chefs! ¡Esto que estás haciendo es una basura! ¡Ahora hablo yo! ¿Te estás riendo de mí? ¿Te ha vestido el enemigo? ¡Deberías despedir al que te viste! ¿Has visto lo que pareces? ¡Tu espectáculo me aburre! ¡Os dejamos aprender porque no sabes nada! ¡Ahora vas a escuchar a quien sabe porque lo que es tú, no tienes ni idea! ¡Esto que has hecho no vale para nada! ¿Pero de dónde sales? ¿Quién te ha enseñado a hacer esto? ¿te crees muy gracioso verdad? ¡pues te vas a ir a la calle! ¡No tienes nada que hacer! ¡Ni se te ocurra abrir la boca porque no tienes nada que decir! ¡Nos hemos equivocado al dejarte entrar por esa puerta! ¡Te llamé disminuido vocal! ¡Después de escucharte me he dado a la bebida! ¡Eres un pianista de bar! ¡Prometías más! ¿Tienes claro lo que has venido a hacer aquí? ¡Te vamos a echar!
Terrible. Así sucede en la vida hoy. Todo el mundo se ha acostumbrado a tratarse a batacazos. En la psicología social experimental se han propuesto varios marcos teóricos. El primero destaca el supuesto papel de la catarsis. Se trata de la idea de que la realización de actos violentos por parte de otros reduce los impulsos de un individuo (Feshbach, 1955).
Los resultados apuntan efectivamente en esta dirección (Feshbach, Singer, 1971). Sin embargo, el procedimiento experimental utilizado ha sido criticado desde un punto de vista metodológico (Wells, 1973, en: Freedman, 2002). Hoy en día ya no se considera que la catarsis sea un mecanismo capaz de explicar este vínculo.
Un segundo punto de vista que es a lo que hoy me refiero, se relaciona con el aprendizaje social, considerado como un proceso que fomenta la agresión. Según Albert Bandura (1965), la violencia televisada sirve de modelo a los jóvenes. Una serie de experimentos (Bandura, Ross, Ross, 1963b) muestra, por ejemplo, que los niños se comportan de forma más agresiva después de ver una película violenta en la que aparecen sus personajes favoritos.
Para estudiar cómo aprenden los niños a ser agresivos, se les mostró una película (Bandura, Ross, Ross, 1963 el muñeco bobo) en la que un individuo ataca, golpea, lanza por los aires y arrastra a un muñeco bobo. Poco después, se coloca a los mismos niños delante de este muñeco y se comportan con él de la misma manera que el personaje de la película. Para Albert Bandura, los niños aprenden el comportamiento agresivo por observación.
Algunas variables pueden facilitar el aprendizaje de la agresividad a través de los medios de comunicación: la identificación con el personaje televisivo; la posesión de fantasías agresivas. ¿Quién hace esto hoy? Todos los programas de concurso. Eligen jurados que básicamente lo que necesitan es dar escándalo, humillar a los concursantes, tratar mal a la gente, en definitiva. No voy a mencionar personajes fantoches porque cualquier persona inteligente lo sabe ver. Los programas concurso, sucede lo mismo.
Comunicarse con respeto implica practicar la escucha activa, mostrando interés genuino en los demás. Es importante utilizar un lenguaje amable y evitar palabras ofensivas. La empatía juega un papel clave al comprender los sentimientos y perspectivas de los demás. Es fundamental respetar las diferencias de opinión y abordar los desacuerdos de manera constructiva. Mantener la paciencia y la calma, incluso en situaciones difíciles, es esencial. Reconocer y disculparse por los propios errores muestra humildad y promueve el respeto en la comunicación. Los programas solo divulgan el maltrato verbal, la mala educación y la humillación pública por sistema.
El maltrato verbal es una forma de violencia que deja cicatrices invisibles pero profundas en el corazón y la autoestima de las personas.
Un desastre.
1Este esbozo forma parte de un estudio de investigación que estoy realizando para las Universidades Atlántico Medio y Nebrija. Pronto verá la luz.
Rosa Amor del Olmo
Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.