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La tragedia de Oriente Próximo


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Se ha desatado con fuerza y de forma sorpresiva de nuevo la guerra en Oriente Medio. Es la guerra de siempre, que tiene al menos ochenta años de antigüedad, y que combina períodos de guerra abierta con otros de confrontación violenta más soterrada. El conflicto es irresoluble: dos sentidos de pertenencia contrapuestos reclaman como suya una tierra con todo tipo de argumentos históricos y religiosos.

Gente que heredó los conflictos generados por la colonización franco-británica y su salida caótica, el sionismo que la hizo su tierra prometida, la creación del Estado de Israel de forma unilateral como concesión por la barbarie del Holocausto y un pueblo palestino maltratado y utilizado de mala manera por los países árabes. Muy mala pieza en el telar cuando la fuerza militar israelí ha contravenido todos los acuerdos y órdenes internacionales para compartir estos territorios, confinando a los palestinos en auténticas prisiones a cielo abierto como es el caso de Gaza. Este territorio, dominado por Hamás -que viene a ser el equivalente a la catalana comarca de El Maresme-, con 2,4 millones de personas que viven en la absoluta pobreza de las ayudas internacionales y donde la mitad de los que moran allí tienen menos de dieciséis años. Cerrados, constantemente humillados, no tienen expectativas ni futuro. Desde la Primera Intifada en 1987, nació el grupo salafista suní de Hamás, que giró aquí un movimiento palestino que era fundamentalmente laico, hacia el encuadre religioso más rigorista. Ha organizado el territorio y sus gentes dotándoles de servicios educativos y sanitarios, algo que no había hecho el sistema político extremadamente corrupto de Yasir Arafat y Al Fatah. Aquí está su fuerza. Practican el terrorismo como forma de hacerse oír y mantener el conflicto vivo y pendiente de solución en la política internacional. Curiosamente, hoy en día sólo cuenta con el apoyo de Irán, que es un país chií, mientras Arabia Saudita y las monarquías del Golfo se han ido acercando al gobierno de Tel Aviv.

El imprevisto ataque de Hamás de hace unos días ha sorprendido por la contundencia y brutalidad. Exhibición preparada de imágenes extremas al estilo de lo que vimos hace unos años con Estado Islámico. Expresión de violencia estremecedora, pero al mismo tiempo el primer paso para inmolarse, sabiendo la lógica de multiplicadora de víctimas que practica Israel. Se ha mostrado un estado judío, en plena crisis política interna provocada por el gobierno ultraderechista de Netanyahu, mucho más vulnerable y frágil que se le suponía. Parece que su famoso Mossad, ya no tiene los superpoderes de antaño. Hamás ha demostrado una capacidad organizativa y armamentista que no se le suponía. Un acto que sabe que la respuesta será una matanza. El objetivo, volver a poner el conflicto israelí-palestino en un primer plano y romper la tendencia a confraternizar con Israel por parte de los países árabes, especialmente de Arabia Saudita. La masacre que está perpetrando el ejército israelí, y que acentuará entrando por tierra, será de las que marcarán época. Más de trescientos mil soldados preparando una entrada en un territorio más que densamente poblado, al que se ha privado de agua de luz y comida desde hace días y donde la estructura de Hamás se encuentra muy imbricada en todos los ámbitos. Nadie lo va a parar. Se ha impuesto la idea justificadora de que Hamás es terrorismo que es necesario aniquilar y que el Estado de Israel tiene derecho a defenderse. El derecho a la defensa de los palestinos a la violencia continuada que sufren ya las pretensiones de liquidación que viven, ¿dónde queda? El peso político y geopolítico de Israel, además de su lobby internacional, da como resultado que Estados Unidos lo justifique todo, mientras la Unión Europea pone poco más que matices a la posición americana. En algunas informaciones y tertulias ya se está dando por hecha la masacre y la crisis humanitaria que se avecina. Nadie lo detendrá. Cuanto más dura sea la guerra, más refuerza su posición el radical y corrupto Netanyahu. Más victimismo para Palestina.

En este conflicto casi ancestral, extremadamente complejo, y en que todas las partes tienen sus razones contrapuestas, lo que no debería darse por bueno en ningún caso es el uso de la violencia y menos justificarla. Y en este sentido, llama la atención la desmesura que existe entre unos y otros y como según quien practica la sangría ésta puede ser “entendida”. A nivel internacional hay demasiadas bandosidades tomadas, un exceso de hooligans. Parece que se debe ser, acríticamente, o sionista o propalestino. No se trata de ser equidistante, algo difícil cuando hay abuso de la fuerza, pero habría que reclamar, aunque parezca demasiado obvio, que el tema se resolviera en una mesa de negociación. La gente sólo podemos pedirlo. Los estados poderosos deberían obligar a que así se hiciera. Por el momento, no lo hacen.

Josep Burgaya es doctor en Historia Contemporánea por la UAB y profesor titular de la Universidad de Vic (Uvic-UCC), donde es decano de la Facultad de Empresa y Comunicación. En este momento imparte docencia en el grado de Periodismo. Ha participado en numerosos congresos internacionales y habitualmente realiza estancias en universidades de América Latina. Articulista de prensa, participa en tertulias de radio y televisión, conferenciante y ensayista, sus últimos libros publicados han sido El Estado de bienestar y sus detractores. A propósito de los orígenes y el cruce del modelo social europeo en tiempos de crisis (Octaedro, 2013) y La Economía del Absurdo. Cuando comprar más barato contribuye a perder el trabajo (Deusto, 2015), galardonado este último con el Premio Joan Fuster de Ensayo. También ha publicado Adiós a la soberanía política. Los Tratados de nueva generación (TTP, TTIP, CETA, TISA...) y qué significan para nosotros (Ediciones Invisibles, 2017), y La política, malgrat tot. De consumidors a ciutadans (Eumo, 2019). Acaba de publicar, Populismo y relato independentista en Cataluña. ¿Un peronismo de clases medias? (El Viejo Topo, 2020). Colabora con Economistas Frente a la Crisis y con Federalistas de Izquierda.

Blog: jburgaya.es

Twitter: @JosepBurgayaR


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