Cuando la ignorancia trae la felicidad la sabiduría sobra
- Escrito por Alberto Vila
- Publicado en Opinión
Los gobiernos reconocen la importancia de influir en los contenidos del sistema de educativo. Pero los gobiernos autoritarios tienen como condición controlar esos contenidos en la educación, además del de las portadas de los periódicos, televisiones y radios. Como habrán advertido, esos controles, deben incluir a sectores más o menos mayoritarios de la magistratura. Entonces, y sólo entonces, pueden disponer de la supremacía electoral en esas, llamémoslas, democracias o neodemocracias. Muchas diseñadas desde la Casa Blanca.
En este sentido, la privatización educativa y la concentración mediática, resultan imprescindibles en la configuración de la opinión pública de una sociedad. Lo es, porque en ese contexto es altamente posible inundar de mentiras, bulos, fakes o como se quiera llamar a esa perversión. Desde allí, también, será posible elaborar una Historia Oficial a medida. En cualquier caso, se trata de hacer cumplir el principio que titula está columna. Porque la ignorancia no se construye en un día. Es generacional. Utiliza todas las tecnologías de la comunicación para esos fines. Como ejemplo tenemos al perverso diseñador de la imagen del Tercer Reich: Joseph Goebbels. Sugiero ver “El Triunfo de la Voluntad”.
La ignorancia lo permite todo. Para muestra están los resultados de Díaz Ayuso en Madrid, o Nuñez Feijóo, en Galicia. Ambos, expresiones intelectuales mejorables. La dimensión digital, debido a la dispersión de los mensajes inciertos y a la producción masiva de bulos, consolida las creencias disparatadas. Como hemos comprobado recientemente, las conspiranoias colocan eurodiputados y promueven lawfare. Tal vez porque Youtube se ha convertido en una pseudofuente de conocimientos inciertos, la suprema expresión del conocimiento vulgar ha derrotado al conocimiento crítico. Sin ello, el trumpismo no hubiese sido posible.
El control de la opinión publicada, concentrando los medios de la comunicación pública, facilitan manipular las ignorancias laboriosamente conseguidas. Esta conclusión explica, en el caso español, en el que la mayoría de ciudadanos desconozca el alcance de la masacre producida por el franquismo y su conducta electoral promovida desde las profundidades de las sacristías. Los fenómenos ultraderechistas europeos se deben al rediseño de la Historia, sumado a la culpabilización del fenómeno migratorio, Meloni como estandarte.
Los fenómenos latinoamericanos, en cambio, a la degradación educativa, producto la violencia de una pobreza extrema unida al dominio de una corrupción dominante. En este caso, la irrupción de Milei es ejemplo.
En cualquier caso, revertir la dinámica del efecto distorsionador de las redes sociales, unido a la labor de grupos religiosos fundamentalistas, antivacunas y negacionistas en general, no será cuestión de un día. Por el contrario, tal vez explique el impulso del frente bélico ucraniano, necesario para contrarrestar la menguante hegemonía anglosajona. Es un escenario apocalíptico en ciernes.
La tarea es ardua y la esperanza escasea. Lo dicho: “cuando la ignorancia trae la felicidad, la sabiduría sobra”.
Alberto Vila
Economista y analista político, experto en comunicación institucional.