Europa en una encrucijada
- Escrito por Josep Burgaya
- Publicado en Opinión
Europa es un término geográfico, pero, sobre todo, es un concepto, una idea, un planteamiento social y cultural de referencia. En Europa nace y se impone la razón ilustrada, así como la idea del progreso de la humanidad. Ven la luz las nociones de colectividad, de sociedad, de la función integradora y cohesionadora de las administraciones públicas, los derechos humanos universales y el papel fundamental que tiene la concepción social y económica del Estado del bienestar. Lógicamente, Europa también ha significado en otras épocas opresión en forma de colonialismo y la insana tendencia a resolver las divergencias internas con dos grandes guerras mundiales que dejaron un balance de sesenta millones de muertos. Tenemos también la inmensa mancha del totalitarismo de los años treinta y la perversión extrema e injustificable del Holocausto. Europa ha sido capaz de construir un sentido de identidad colectiva por encima de los nacionalismos y las culturas nacionales. Unidad y diversidad. Una identidad basada en valores democráticos de tolerancia, libertad y respeto a las minorías. Una colectividad unida por una cultura con muchos rasgos compartidos que se construye a mediados del siglo XIX y que va desde la literatura rusa, la ópera italiana, la filosofía alemana, la capitalidad de París, hasta la enorme fuerza de lo que se ha denominado la Mitteleuropa. En el siglo XX, Europa erige, tras una gran guerra devastadora, un proyecto de sociedad compartido por las dos grandes opciones políticas que se alternan en los gobiernos, como son la socialdemocracia y la democracia cristiana. El Estado del bienestar es, probablemente, uno de los mayores peldaños civilizatorios alcanzados en la historia de la humanidad. Resulta de una voluntad y un deseo de entendimiento y cooperación para limitar las desigualdades a las que conduce el capitalismo si no existen políticas equilibradoras y compensatorias. La idea de que o el bienestar es para todos o, moralmente, no es posible para nadie.
De esta idea se derivó, en diversas etapas, la configuración de la Unión Europea, la creación de vínculos fuertes en el terreno económico y político entre países distintos y culturas diversas, con el fin de evitar nuevos conflictos bélicos y, también, de defender un modelo económico, político y social propio, que fuera reconocido y sirviera de referente más allá de la pugna entre los dos grandes bloques enfrentados, la URSS y los Estados Unidos. Aunque la Unión Europea estaba alineada con la noción de “países occidentales” liderados por los estadounidenses, en realidad representaba una forma bastante distinta de entender el capitalismo, menos individualista, más social y con predominio de formas y una cultura más exigente. El neoliberalismo individualista de finales del siglo XX y comienzos del actual hizo tambalear, especialmente en algunos países, un modelo integrador que había sido exitoso. Sin embargo, es el avance de los ideales reaccionarios, populistas y alineados con la extrema derecha en los últimos años lo que está poniendo muy seriamente en cuestión no solo la institución europea, sino también los valores sobre los que se construyó la noción de Europa.
Una crisis interna provocada por el triunfo de políticas euroescépticas en algunos países, especialmente del Este, la Gran Bretaña del Brexit y el aumento y las posibilidades de la extrema derecha casi en todas partes. Donald Trump y los Estados Unidos han declarado públicamente la guerra a Europa y coinciden en esta pretensión con la Rusia de Vladímir Putin. En espíritu y de facto apoyan a la extrema derecha en los países que están a punto de caer para poner fin a un modelo que los deja en evidencia. Se han perdido las formas y las amenazas, como expresan algunos memorandos publicados, son muy explícitas y concretas. Hay dos piezas fundamentales sobre las que se sostiene actualmente lo que queda de la idea de Europa: Pedro Sánchez y Emmanuel Macron. España y Francia son los dos únicos países que continúan defendiendo la UE como concepto irrenunciable, defienden el modelo social europeo, los valores democráticos plenos y no se dejan amedrentar por los envites estadounidenses o rusos, ni tampoco por Israel. Alemania es hoy una potencia en declive y llena de dudas. La reciente visita del canciller alemán a Israel es una buena prueba de ello.
Como han expresado con claridad Enrico Letta o Josep Borrell, ha llegado la hora de una declaración de independencia de la Unión Europea respecto a los Estados Unidos. Ya no se puede contar con ellos y su deriva será aún más pronunciada. Esto significa que es necesario disponer de un sistema propio de defensa y seguridad, sin dependencia tecnológica ni armamentística, pero también un desacoplamiento de las economías y las finanzas, con un énfasis especial en las tecnologías digitales y la inteligencia artificial. Pero, especialmente, reivindicar y reforzar los valores y el modelo de sociedad que nos ha identificado y que tanto merece la pena, construyendo un federalismo realista que combine adecuadamente unidad de acción y diversidad cultural.
Josep Burgaya
Josep Burgaya es doctor en Historia Contemporánea por la UAB y profesor titular de la Universidad de Vic (Uvic-UCC), donde es decano de la Facultad de Empresa y Comunicación. En este momento imparte docencia en el grado de Periodismo. Ha participado en numerosos congresos internacionales y habitualmente realiza estancias en universidades de América Latina. Articulista de prensa, participa en tertulias de radio y televisión, conferenciante y ensayista, sus últimos libros publicados han sido El Estado de bienestar y sus detractores. A propósito de los orígenes y el cruce del modelo social europeo en tiempos de crisis (Octaedro, 2013) y La Economía del Absurdo. Cuando comprar más barato contribuye a perder el trabajo (Deusto, 2015), galardonado este último con el Premio Joan Fuster de Ensayo. También ha publicado Adiós a la soberanía política. Los Tratados de nueva generación (TTP, TTIP, CETA, TISA...) y qué significan para nosotros (Ediciones Invisibles, 2017), y La política, malgrat tot. De consumidors a ciutadans (Eumo, 2019). Acaba de publicar, Populismo y relato independentista en Cataluña. ¿Un peronismo de clases medias? (El Viejo Topo, 2020). Colabora con Economistas Frente a la Crisis y con Federalistas de Izquierda.
Blog: jburgaya.es
Twitter: @JosepBurgayaR