La teoría del caos
- Escrito por Josep Burgaya
- Publicado en Opinión
Faltan palabras para definir de manera completa las políticas que está practicando Donald Trump. En poco tiempo, ha dinamitado el orden geopolítico del mundo y ha enviado el derecho internacional y la práctica de la diplomacia a la papelera de la historia. Su acción resulta de una brutalidad extrema, pero no se puede negar que es totalmente disruptiva. Bienvenidos al caos. Ha acabado con la multilateralidad abriendo conflictos bajo el predominio de la amenaza y del abuso de la fuerza. Ha desaparecido toda sutileza en las intenciones de los Estados Unidos como potencia. Todo tiene que ver, abiertamente, con el saqueo de los recursos naturales allí donde se encuentren y mezcla las declaraciones de guerra con los negocios de las grandes corporaciones pero, especialmente, de las empresas familiares. La fuerza del ejército americano como vía para tomar el control del petróleo, las tierras raras, islas estratégicas o solares donde construir emporios inmobiliarios sobre las ruinas de Gaza. Han desaparecido el respeto y las buenas maneras. El brutalismo se impone exhibiendo discursos absolutamente ridículos, paródicos y estremecedores. Estamos a merced de un loco rodeado de gente muy peligrosa, dispuesta a todo, como si hubiéramos entregado un arma a un mono de feria. Pero esta conducta infantil y la sensación de improvisación cumplen con el objetivo de atemorizarnos y hacernos incapaces de cualquier respuesta. Nos supera, porque era totalmente inesperado y fuera de toda lógica de la razón humana. La duda reside en saber si realmente Trump es lo que parece o bien resulta ser un magnífico actor en una obra de teatro muy mala.
La intervención en Venezuela ha superado todos los límites del sentido común. Había amenazado con hacerlo, pero nadie creía que acabaría llevándose a cabo. Se ha pasado por el forro cualquier noción del derecho internacional, ha intervenido en un país soberano sin declararle la guerra y exhibe que la finalidad no era deponer a un dictador como Maduro, sino hacerse con el petróleo del país y evitar que se comerciara con China o bien con Rusia. Teóricamente, una acción quirúrgica, detrás de la cual hay decenas de muertos y destrucción de equipamientos militares. Lo peor es que volvemos al siglo XIX y Venezuela pierde la soberanía nacional y pasa a ser lo que se llamaba un protectorado, un territorio en el que los gobernantes locales deben cumplir de manera estricta y bajo amenaza las políticas que emanan de la metrópoli. La reacción internacional ha sido muy tímida. Nadie quiere indisponerse contra el gigante demente. Solo algunos países de la Unión Europea han respondido, apelando, eso sí, a la moderación y a un derecho internacional que ya es una referencia inservible. China y Rusia condenan, pero dejan claro que un mundo en el que cada potencia tenga un área de influencia donde actuar de manera incontrolada no les parece mal. La caída de Taiwán o bien de Ucrania o de los países bálticos podría ser la derivación lógica de unas condiciones que ahora han establecido los Estados Unidos. Ciertamente, casi nadie llorará por un autócrata como Maduro, pero las acusaciones que se le hacen en relación con el narcotráfico están por verse. En este mundo actual, ¿qué es verdad y qué es mentira? En la impartición de justicia, la existencia de pruebas debería ser fundamental. Parece claro, sin embargo, que se ha hecho un pacto con el “chavismo” para que continúe pilotando el país bajo la supervisión y garantía de los intereses de los Estados Unidos; de paso, el magnate norteamericano recupera la popularidad interna que iba perdiendo.
Pero esto no acaba aquí. Recuperando la doctrina Monroe de 1823, la “América para los americanos”, Trump quiere intervenir en todo el continente, y más allá. El supuesto éxito del secuestro de Maduro cree que le habilita para condicionar absolutamente los regímenes políticos de América Latina, convirtiéndolos de nuevo en “repúblicas bananeras”. Puede hacerlo interviniendo militarmente contra gobiernos democráticos (Colombia, Cuba…), pero también utilizando las amenazas y el poder de las redes y la desinformación para condicionar resultados electorales en favor de sus candidatos. Esto ya lo hace, y lo hará cada vez más, en Europa, donde Rusia también actúa de la misma manera y con idénticos objetivos. La Unión Europea es el gran enemigo a batir, un referente democrático y de capitalismo con rostro humano que se quiere aniquilar. Lamentablemente, la mayor parte de los países europeos ya han sucumbido a los cantos de sirena políticos de Trump. Quedan en pie España, Francia y poco más. La apropiación de Groenlandia, que probablemente se hará, significará la liquidación de la OTAN y representará una agresión militar directa a Europa. En esta tesitura, ¿se atreverá la Europa democrática a romper económica, militar y políticamente con los Estados Unidos y seguir su propio camino? Resulta muy pertinente que nos hagamos esta pregunta. La supervivencia de Europa y de los valores que ha representado dependen de ello.
Josep Burgaya
Josep Burgaya es doctor en Historia Contemporánea por la UAB y profesor titular de la Universidad de Vic (Uvic-UCC), donde es decano de la Facultad de Empresa y Comunicación. En este momento imparte docencia en el grado de Periodismo. Ha participado en numerosos congresos internacionales y habitualmente realiza estancias en universidades de América Latina. Articulista de prensa, participa en tertulias de radio y televisión, conferenciante y ensayista, sus últimos libros publicados han sido El Estado de bienestar y sus detractores. A propósito de los orígenes y el cruce del modelo social europeo en tiempos de crisis (Octaedro, 2013) y La Economía del Absurdo. Cuando comprar más barato contribuye a perder el trabajo (Deusto, 2015), galardonado este último con el Premio Joan Fuster de Ensayo. También ha publicado Adiós a la soberanía política. Los Tratados de nueva generación (TTP, TTIP, CETA, TISA...) y qué significan para nosotros (Ediciones Invisibles, 2017), y La política, malgrat tot. De consumidors a ciutadans (Eumo, 2019). Acaba de publicar, Populismo y relato independentista en Cataluña. ¿Un peronismo de clases medias? (El Viejo Topo, 2020). Colabora con Economistas Frente a la Crisis y con Federalistas de Izquierda.
Blog: jburgaya.es
Twitter: @JosepBurgayaR