Los retos de Sánchez
Basta un nivel básico de empatía para darse cuenta del agobio con el que Pedro Sánchez asumía su responsabilidad en la mañana de ayer sábado. Su rostro era la viva imagen entre la incredulidad y la sospecha casi ya palpable del enorme “marrón” que caía en sus manos.
- Publicado en Opinión
- Escrito por Beatriz Talegón