La función de onda no tiene realidad física, solo existe en el reino misterioso y fantasmal de lo posible. Tiene que ver con posibilidades abstractas, como todos los ángulos de desviación que puede asumir el electrón, tras la colisión con un átomo. Existe una diferencia abismal, entre lo posible y lo probable. Max Born afirmaba que el cuadrado de la función de onda, un número real, que no complejo, se mueve en el mundo de lo probable. El cuadrado de la función de onda, por ejemplo, no nos indica la posición real de un electrón, sino tan sólo la probabilidad de encontrarlo, en tal o cual región. Si, por ejemplo, el valor de la función de onda de un electrón en X, dobla al de su valor en Y, la probabilidad de encontrarlo en X, duplicará al de la probabilidad de encontrarlo en Y. Aunque lo más cierto, es que puede ser encontrado en X, en Y, o en cualquier otro sitio.