La Guerra que emprendió España contra la Francia Revolucionaria a partir de 1793 afectó claramente a Cataluña. Estaríamos hablando de la Guerra de la Convención, que en Cataluña fue conocida como la Guerra Gran. La República francesa declaró la guerra el 7 de marzo de 1793, y casi de forma inmediata las tropas españolas lanzaron una potente ofensiva sobre el Rosellón, pero la falta de medios y la potencia que supuso la leva masiva que emprendió Francia, cambiaron radicalmente el curso de la guerra. Los franceses llegaron a tomar el castillo de Figueras, una fortaleza fundamental. El barón de Maldà atribuyo esa derrota a la “depravada conducta de la tropa castellana y de sus oficiales”, que generó un clima muy derrotista en Cataluña. La situación fue tan grave que el Ayuntamiento de Manresa planteó al de Barcelona la necesidad de crear una Junta de la Provincia del Principado de Cataluña para unir las iniciativas que estaban tomando las juntas locales con el fin de conseguir hombres y recursos. Así fue, y la Junta se reunió el 24 de diciembre de 1794. Pero esta iniciativa no gustó ni al capitán general ni a Madrid porque se interpretó que podría ser el germen de una organización representativa de Cataluña.