Debatir sobre la Guerra Civil
Tengo que reconocer que no me ha gustado nada que se hayan suspendido las jornadas sobre la Guerra Civil que había promovido Arturo Pérez-Reverte.
- Publicado en Tribuna Libre
- Escrito por Eduardo Montagut
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Tengo que reconocer que no me ha gustado nada que se hayan suspendido las jornadas sobre la Guerra Civil que había promovido Arturo Pérez-Reverte.
En enero de 1914, Erwin Schrödinger, de 26 años, se convirtió en “privatdozent” (profesor asociado). Pero en agosto de ese mismo año, sin embargo, estalló la PGM y Schrödinger fue llamado a filas. Desde el mismo comienzo tuvo suerte porque, como oficial de artillería, se vio destinado a posiciones fortificadas, en el frente italiano. El único peligro al que, en sus diferentes destinos se vio enfrentado, fue el tedio. Entonces comenzó a recibir libros y revistas científicas, que le ayudaron a superar el aburrimiento.
Importante fue el movimiento de los valdenses. Pedro Valdo fue un comerciante de Lyon que en el año 1170 repartió su patrimonio entre los pobres, reuniendo un grupo de seguidores para vivir en un régimen de pobreza y dedicarse a atender a pobres y enfermos. Pasaron a ser conocidos como los valdenses. Estaban organizados en dos grados, los denominados “perfectos”, que practicaban la comunidad de bienes y el celibato, y la de los “discípulos”, que podían casarse y ciertas propiedades. Pero todos rechazaba el servicio y el empleo de las armas y se dedicaban al estudio de forma intensa. Los valdenses se expandieron con facilidad desde Francia hacia Italia del norte, Alemania y Bohemia. Ese fue el momento en el que la Iglesia comenzó a preocuparse por este movimiento. El papa convocó la correspondiente cruzada contra ellos, aunque costó terminar con ellos.
Ahora ya podemos pasar al problema crucial, de la refutación del vacío y, por consiguiente, al rechazo de la existencia de los átomos. En apoyo de su rechazo, Aristóteles propone una serie de argumentos, los más importantes de los cuales, están en relación con su teoría del movimiento, campo en el que, desgraciadamente, cometió sus peores errores. Y digo ‘desgraciadamente’, porque las consecuencias que tendrán dichos errores, serán muy serias y, haciendo abstracción del problema, al fin y al cabo, circunscrito, de los átomos, constituirán una traba para el desarrollo de la ciencia, hasta el alba de los tiempos modernos. Su error fundamental fue el de no darse cuenta, de lo que después sería conocido, como “la ley de la inercia”. Aristóteles no podía concebir que un cuerpo en movimiento, se siga moviendo, siguiendo una línea rectilínea y uniforma, hasta que una fuerza exterior se oponga al mismo. Para Aristóteles, todo cuerpo en movimiento, tiene obligatoriamente que ser impulsado y acompañado, por un agente propulsor, un motor.
Muy importante fue la llegada de las órdenes mendicantes avanzada la Edad Media, es decir, los dominicos y los franciscanos. Francisco de Asís planteó un modelo, en cierta medida, comunista, y que se enfrentaba con la realidad de la propia Iglesia, una organización que se había convertido en muy poderosa en todos los campos. Por eso, el papado decidió controlar esta alternativa aprobando la existencia de una nueva orden religiosa, para de ese modo poder controlarla. Francisco de Asís confió que con el voto de pobreza para cada religioso y para toda la orden conseguiría que no se convirtiese en una organización de poder y explotación. No lo consiguió porque su éxito hizo que aflorasen donaciones de todo el mundo. Por eso, el papa Inocencio IV cambió la regla de la orden para que, manteniendo el principio de que no podía tener propiedad alguna, podría contar con bienes en usufructo. La propiedad legal recaería en el papa. En todo caso, bien es cierto que una parte de los franciscanos, es decir, los terciarios, sí asumieron claramente un compromiso con los pobres.
Asumiendo como Aristóteles, que los diferentes elementos podrían representar, además de las sustancias concretas, cuyos nombres llevan, las características generales de determinados tipos de compuestos, nos encontramos en presencia de una teoría, que no tiene ninguna dificultad, al menos en principio, para dar cuenta de la multiplicidad, de los cuerpos observados.
Las ideas que conforman el socialismo tienen un origen antiguo porque desde que se conformaron estructuras económicas, sociales y políticas surgieron de la misma forma las preocupaciones sociales, ya que, la desigualdad estuvo presente desde el primer momento. Otra cuestión fue si estas ideas pudieron tener un pleno desarrollo frente la posición hegemónica en todas las civilizaciones sobre la justificación del orden establecido.
Según Aristóteles, las cuatro cualidades primarias son: lo caliente y lo frío (las llamadas cualidades activas) y lo seco y lo húmedo (las llamadas cualidades pasivas) que, descartando los pares incompatibles (frio-caliente, seco-húmedo) pueden agruparse en cuatro pares: caliente-seco, caliente-húmedo, frío-seco y frio-húmedo).
Desde Valencia en el otoño de 1930 reflexionaba Vicente Lacambra en El Socialista (número del 9 de octubre) sobre la relación entre apoliticismo y reacción, un análisis que se nos hace sugerente. Vicente Lacambra Serena (1876-1959) fue un escritor y periodista socialista que, aunque oscense, desarrolló su compromiso político y sindical en Valencia. Se da la circunstancia de que en marzo de 1904 fue condenado a cadena perpetua por un crimen que no cometió.
Asomarnos a cualquier medio de comunicación o curiosear por internet y las redes sociales, es leer, ver u oír todo tipo de ideas, calificativos y análisis sobre la situación política en el mundo, en el que de la mano y las voces de quienes lo manejan comprobamos que hay una profunda crisis democrática.
Además de las dos causas internas, identificadas como los dos principios – la materia, que deviene causa material; y la forma, que deviene causa formal – están las dos causas complementarias: la causa eficiente o motriz, que representa el agente o el factor iniciador y, ejecutor del proceso; y la causa final, que simboliza su propósito último, el “por qué” de las cosas.
El líder laborista Ramsay MacDonald reflexionaba en 1929 sobre la negación de la libertad y el socialismo. Casi cien años después nos puede ser sugerente rescatar sus ideas en estos tiempos de reacción.
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