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Eduardo Montagut

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 

Un análisis socialista español sobre Hindenburg en 1934. Primera parte

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Como es sabido, Paul von Hindenburg es un personaje destacado de la historia contemporánea alemana. Participó en la Guerra franco-prusiana, y aunque se retiró en 1914 volvió al servicio activo al estallar la Gran Guerra. Fue protagonista del avance alemán en el frente ruso, y terminó por adquirir un enorme poder no sólo en el ejército, sino, sobre todo, en Alemania tanto sobre el káiser como sobre el gobierno y el Reichstag. En 1919 se retiró, pero regresó a la vida pública en 1925 cuando fue elegido como presidente de Alemania. Fue convencido para que se presentara a la reelección en 1932 a pesar de su avanzadísima edad y a su quebrantada salud, al considerarse que era el único candidato que podía derrotar a Hitler. Así ocurrió. Hindenburg no conectaba con las ideas nazis, pero en la inestable política de esos años del inicio de la década de los treinta, con dos disoluciones del Reichstag, terminó por ceder y nombraría a Hitler como canciller en 1933. Al poco tiempo firmaría una disposición que se puede considerar el inicio del fin de la democracia y de la República de Weimar, el conocido como Decreto del incendio del Reichstag. Por el mismo se suspendieron las libertades. Pero, es más, en marzo también aceptó la Ley Habilitante que dio al nuevo Gobierno poderes verdaderamente arbitrarios. Hindenburg murió el 2 de agosto de 1934.

Las aristas defensivas de Azaña para Luis Araquistáin

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Las ideas y el comportamiento serio y de compromiso con el servicio al Estado y la República que tenía Azaña no le facilitaban las relaciones con el resto de republicanos, como planteaba Araquistáin, en el artículo que estamos glosando que publicó en Leviatán en septiembre de 1934. Uno hombre que solamente prometía abnegaciones, sacrificios y el trabajo sin publicidad, se preguntaba el intelectual socialista, cómo podía ser aceptado por republicanos que no sentían el servicio público y que solamente veían el Estado como una “granjería” o una recompensa que les era debida, y como sucesores del “patrimonio monárquico”. Es más, un hombre así, como Azaña, no podía resultar simpático, y no lo pretendía tampoco. Azaña no buscaba atraer a nadie con sonrisas, con promesa que no importaba hacer porque no importaba cumplirlas, con lisonjas a la vanidad o dando esperanzas a la ambición o la codicia.

¿Qué nos puede aportar el liberalismo del siglo XIX?: aprendiendo con Isabel Burdiel

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

El pasado día 31 de agosto la historiadora Isabel Burdiel, una de nuestras mayores autoridades del siglo XIX, publicaba en El País un artículo titulado “Juan Valera, el último caballero liberal”, que merece ser leído porque la historiadora es una mujer sabia y aporta apreciaciones que motivan a reflexionar. En mi caso, más que la propia glosa de la figura de Valera, un personaje harto interesante, por otro lado, me he quedado con las reflexiones que realiza sobre lo que puede aportarnos el liberalismo, especialmente a partir de la Revolución de 1848, aludiendo al libro de Christopher Clark, titulado Primavera revolucionaria. Clark explicaba, y así lo subraya Burdiel, que en estos tiempos en los que el liberalismo habría sido despojado de su carisma pero también vaciado de su historia era equiparado por la izquierda a “economía de mercado, colonialismo, plutocracia y violencia colonial”, mientras que la derecha sería una especie de moda izquierdista y fomentador de “licencia social”. Pero, y siempre según el historiador, conviene recordar que el liberalismo es “rico, diverso, arriesgado y vibrante”.

Andreu Nin y la “lucha de Cataluña por su emancipación”. Segunda parte

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Con este trabajo terminamos la glosa del artículo que Andreu Nin publicó en el número de septiembre de 1934 de Leviatán sobre el marxismo y los movimientos nacionalistas. En esta pieza terminamos, a su vez, con la interpretación que realizó del movimiento nacionalista catalán, que comenzamos a ver en la pieza anterior de esta serie.

Andreu Nin y la “lucha de Cataluña por su emancipación”. Primera parte

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Una vez que interpretó, en clave del propio Marx, el carácter de la unidad española, Andreu Nin en el artículo que estamos glosando sobre marxismo y nacionalismo en la revista Leviatán en su número de septiembre de 1934, se encaminó a la cuestión que denominó la lucha de Cataluña por su emancipación.

La figura de Napoleón III

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Uno de los principales personajes del tramo central del siglo XIX fue Luis Napoleón, primero como presidente de la Segunda República francesa y después, como emperador del Segundo Imperio. En este artículo nos acercamos a una personalidad ambivalente, llena de facetas y que ha generado no pocas polémicas entre los historiadores.

Sobre el carácter de la unidad española, según Andreu Nin

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Después de analizar la posición de Lenin y los bolcheviques sobre la cuestión nacional en el artículo que Andreu Nin publicó sobre marxismo y nacionalismo en el número de septiembre de 1934 de la revista Leviatán, pasó ya al caso español.

El brillo de la civilización otomana

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

El imperio turco-otomano ha sido una de las estructuras de poder más importantes en la historia tanto en extensión territorial, como por su duración temporal. Fue fundado en el siglo XIV y duró hasta 1922. En su época de esplendor, coincidiendo con el siglo XVI, dominaba desde la actual Hungría en el norte de sus fronteras, hasta la península Arábiga por el sur, y desde la actual Argelia por el oeste hasta Irán en el este. También dominaba gran parte de zonas costeras en torno al mar Negro, especialmente en lo que hoy es Ucrania. El Mediterráneo oriental fue durante mucho tiempo un mar turco-otomano. Este Imperio, pues, reunía bajo el poder del sultán un conjunto heterogéneo de pueblos.

  • Publicado en Cultura

El servicio al Estado en Azaña: reflexionando con Luis Araquistáin

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

En una anterior entrega aportamos la visión que el destacado intelectual socialista Luis Araquistáin tenía de la oratoria de Manuel Azaña en el largo artículo que le dedicó en el número de septiembre de 1934 de la revista Leviatán. Ahora queremos saber la visión de aquel sobre el servicio al Estado en el líder republicano.

La actitud del proletariado en la cuestión nacional, según Andreu Nin

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

En la anterior entrega glosamos la visión crítica de Nin sobre las burguesías en el artículo que estamos estudiando sobre el marxismo y las cuestiones nacionales, publicado en septiembre de 1934 en la revista Leviatán. Ahora la pregunta sería, “¿cuál sería la actitud del proletariado?

La fundación de la Escuela Gratuita de Enseñanza Racional de Buenos Aires

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

En 1869 se ponía en marcha un experimento pedagógico harto sugerente, gracias a los masones argentinos, y en Buenos Aires, es decir, la Escuela Gratuita de Enseñanza Racional, aunque su gran inspirador sería un español, que terminó siendo argentino, Luis Ricardo Fors de Casamayor (1843-1915), un personaje de trayectoria intensa y fascinante entre ambos continentes.

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La oratoria de Azaña para Luis Araquistáin

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Luis Araquistáin publicó en el número de septiembre de 1934 de Leviatán un extenso artículo sobre Azaña titulado “La utopía de Azaña”. Nos interesa en esta pieza sus comentarios sobre la oratoria del político republicano.

“El periódico obrero, debatiéndose en un medio de obstáculos materiales, es la mejor y mayor garantía contra la opinión interesada de unos pocos”

“El periódico obrero, debatiéndose en un medio de obstáculos materiales, es la mejor y mayor garantía contra la opinión interesada de unos pocos—los propietarios capitalistas de los rotativos—y en favor de los anhelos de la mayoría de la población laboriosa y, por tanto, de la civilización moderna.”

Juan Andrade, “La libertad de prensa y los magnates del dinero”, 1934.

La encina y su simbolismo

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

La encina fue un árbol sagrado, y como tal fue venerado en la Antigüedad.

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Las burguesías y la lucha nacional, según Andreu Nin

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

La siguiente cuestión que Andreu Nin trató en su análisis de la relación entre el marxismo y el nacionalismo en su artículo en Leviatán del mes de septiembre de 1934 tenía que ver con el papel de las burguesías, la industrial y la pequeña burguesía, en la lucha nacional.

La regencia de Espartero (1840-1843)

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Tras la renuncia de María Cristina, Espartero fue nombrado regente. El general era miembro del partido progresista. Pero Espartero gobernó de forma autoritaria y cuando no consiguió apoyo entre los progresistas no dudó en buscar la alianza con los moderados para aprobar leyes, dado que nunca tuvo mayoría en el Congreso. Espartero exigió ser regente único y lo consiguió en mayo de 1841, con el apoyo de sus compañeros de armas y de los moderados. En sus gobiernos siempre primó más la fidelidad personal para pertenecer a los mismos que el ser un destacado miembro del progresismo.

La simbología del narciso

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Cuando hablamos del narciso siempre se nos viene a la cabeza la fábula griega de Narciso. Pues bien, en esta pieza no vamos a hablar del joven bello que se inclinaba para ver su imagen en el agua con las consecuencias que eso trajo. Vamos a tratar de otros aspectos menos conocidos de las tradiciones y en las culturas, como símbolo.

  • Publicado en Cultura

Andreu Nin y la cuestión nacional

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Retomamos el análisis que realizó Andreu Nin en la revista Leviatán, en su número de septiembre de 1934 sobre las relaciones entre marxismo y nacionalismo.

Los españoles en el lado correcto de la Historia

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Cuando terminamos el mes de agosto siempre nos vienen a la memoria aquellos hombres españoles que en carros de combate y otros vehículos entraron en el París que se liberaba aquel 24 de agosto de 1944, y se salvaba del horror, entrando ya la guerra en una fase decisiva.

El trienio moderado (1837-1840)

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

La reina ofreció el gobierno al general Espartero, que no aceptó. Las elecciones de octubre dieron el triunfo a los moderados, que gobernaron hasta 1840 y pusieron fin al espíritu de conciliación de la Constitución de 1837. El gobierno más duradero fue el de Evaristo Pérez de Castro. Durante esta etapa, los gobiernos moderados se vieron condicionados por el poder militar, la marcha de la guerra y la deuda pública. Comenzaron a destacar figuras como el general Narváez en el lado moderado, y Espartero en el progresista, en rivalidad constante. Los moderados emprendieron una labor legislativa marcada por sus ideas. La gran cuestión del momento fue la de los ayuntamientos.

La Constitución de 1837

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

La situación política no terminaba de estabilizarse. A finales de julio, la Guardia Nacional se declaró a favor de la Constitución de 1812, pero ante la negativa de la regente a aceptar este cambio constitucional, el 12 de agosto se produjo la rebelión de los sargentos en La Granja que obligó a la reina gobernadora a restablecer la Constitución de 1812. Subió al poder otro gobierno progresista que se dedicó a restablecer gran parte de la legislación del Trienio Liberal y a democratizar los ayuntamientos al establecerse el sufragio universal para la elección de alcaldes. Pero el resultado más importante del motín y de la nueva situación política fue la convocatoria de unas Cortes para elaborar un nuevo texto constitucional.

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