Continuamos con nuestro análisis de la conferencia de Besteiro en marzo de 1933 sobre el marxismo.
Una vez que explicó el revisionismo y el hecho de que Marx no había pretendido nunca establecer fórmulas indiscutibles y definitivas, el intelectual afirmó que, generalmente, cuando se combatía al marxismo, se le consideraba como si fuese un sistema perfecto de verdades eternas, una especie d religión, un sistema dogmático o una concepción moral. Se decía habitualmente que el socialismo era la religión nueva. Pero eso no era así, el socialismo sería algo muy distinto al espíritu de la religión. No era un sistema de verdades dogmáticas; en realidad, no era ni un sistema, sino un método, un modo de acción, un camino para investigar la verdad en los problemas históricos y sociales, y un camino a seguir para trabajar en la transformación social.