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Francisco Martínez Hoyos

La versión rosa de CarlosII

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

¿Un monarca hechizado? En los últimos años, el reinado de Carlos II ha sido objeto de una fértil revisión. La historiografía ya no acepta sin más que el monarca fuera un deficiente mental ni que su reinado fuera el punto más bajo de la decadencia española. Su etapa, por el contrario, asistió a una recuperación a partir de 1680. Lo primero que llama la atención, en efecto, es como una potencia en declive consigue resistir las acometidas de Luis XIV y llegar a 1700 razonablemente intacta. De hecho, como señaló Cristopher Storss, pese a pérdidas territoriales tan graves como la de Portugal, la monarquía hispana llega al siglo XVIII razonablemente intacta. No obstante, Storrs también advertía que no debemos exagerar en la revalorización del periodo: “El afán revisionista exige mesura, de modo que es preciso tener cuidado para no pintar la realidad de España y de la monarquía en tiempos de Carlos II con colores excesivamente brillantes”.

Mao y la imposible dictadura democrática

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Mao fue un mito para la izquierda en los sesenta, una década en la que proliferaron los partidos políticos que seguían su doctrina. Ahora, en cambio, su figura aparece borrosa más allá de algunas fotografías célebres. ¿Cómo podemos descubrir quién fue realmente? Una estrategia posible es leer directamente sus textos. Akal ha publicado una valiosa antología bajo el título Sobre la práctica y la contradicción. En el apartado introductorio, el filósofo Slavoj Zizek ya nos avisa de lo que va a venir cuando le llama “el señor marxista del desgobierno”.

El bluff de Diego Fusaro y la tentación rojiparda

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Ya nos lo advertía el poeta Rubén Darío: cuidado con los que solo saben ver zodiacos funestos. Sin embargo, en el mundo de las ideas, el pesimismo vende. Si quieres que te hagan caso, mejor anunciar catástrofes que cualquier mensaje lleno de matices. El filósofo italiano Diego Fusaro es uno de estos profetas de la calamidad. En su caso, la atribuye a la globalización. Coincide así con la derecha más cerrada aunque vaya de marxista. Si hemos de hacerle caso, el mundo estaría en manos de unos capitalistas despiadados que, con tal de hacer negocio, se dedican a eliminar las diferencias entre seres humanos. Se dedicarían, supuestamente, a fabricar un mundo de clientes estándar, intercambiables entre sí.

Juan Carlos I y el exhibicionismo del yo

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Lo reconozco: Reconciliación, el libro de memorias del rey Juan Carlos I, me produce un profundo desconcierto. Una autobiografía se escribe para quedar bien. La del emérito, en cambio, le hace quedar mal. Hace que nos acordemos de esos gamberros que se graban a sí mismos en plena acción y después suben la escena a la red, con lo que aportan una prueba con la que se incriminan a sí mismos. ¿Por qué el antiguo héroe de la Transición ha consentido en publicar un volumen que disminuye su legado en lugar de aumentarlo?

Simeone Weil, un ser de luz

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Es un privilegio de los genios equivocarse a un nivel que los demás, pobres mortales, ni siquiera podemos alcanzar. Aunque Tin Cup podrá parecer una comedia ligera, expresa a la perfección esta idea del fracaso glorioso. Roy McAvoy, el golfista al que interpreta Kevin Costner, puede ganar el torneo. Pero se empeña en hacer una jugada complicada que no necesita. Pierde así el campeonato, pero, en el último intento, un golpe maravilloso le clasifica para la siguiente edición. Cuando parece arrepentirse de su falta de sentido práctico, René Russo le dice que nadie se acordará pasado un tiempo del ganador. Todos recordarán, en cambio, su forma épica de jugar. Tiene razón, claro.

Picando en el muro católico

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Cualquier idea de éxito comenzó siendo, al principio, la de unos pocos. El siglo XVIII será, en Europa, el de la Ilustración. La historiografía, con frecuencia, ha creído ver en el periodo una progresión de los ideales secularistas. Había razones fuertes para pensar así, a la luz de ciertos autores que se expresan en términos muy críticos contra la fe en general y la Iglesia católica en particular.

La vanguardia de nuestra historia religiosa

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Aún no me he repuesto de la impresión que me hizo ver el volumen À la gauche du Christ (A la izquierda de Cristo) en edición de bolsillo. Estas cosas solo pasan en Francia, donde existe un portentoso mundo editorial. En España, en cambio, son ciencia ficción. Le pregunto al Chatgpt por qué la historia religiosa no recibe demasiada atención y dice que el tema parece demasiado específico, de nicho. ¿Cómo es posible si, en términos objetivos, la Iglesia es una cuestión central en un país como el nuestro?

Francisco, el mito del Papa revolucionario

(Tiempo de lectura: 4 - 8 minutos)

Hay que reconocer la gran habilidad con la que se ha construido la imagen del papa Francisco como líder progresista. Pensemos en la jugada maestra que fue proponerle a Javier Cercas que escribiera un libro sobre la visita del Papa a Mongolia. En el Vaticano le eligieron precisamente porque era ateo y anticlerical. Pensaron, con buen criterio, que eso daría más credibilidad al resultado final, que no tenía que ser un encargo sino una obra autónoma que el autor podría publicar donde quisiera. Acertaron de lleno. En El loco de Dios en el fin del mundo, el escritor, desde la discrepancia ideológica, trata a su protagonista con una simpatía indudable a la vez que se ríe de ciertos clichés anticlericales: “el problema es que a estas alturas ya no puedo ocultar mi desencanto por el hecho flagrante de que la Curia no está integrada por clérigos blasfemos que en antiguas catacumbas iluminadas por antorchas se entregan a misas negras, ritos satánicos y orgías con valkirias nazis amenizadas por sacrificios con machos cabríos y criaturas recién nacidas”.

Preguntas a un teólogo

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Recuerdo aún vivamente el impacto que me produjo leer la tesis de Juan José Tamayo Acosta en un archivo de Madrid. Yo investigaba entonces para mi trabajo sobre la JOC catalana y descubrí aquel estudio inédito sobre la JOC española que mezclaba simpatía y crítica pertinente. Ahora tengo entre las manos su último libro, Cristianismo radical (Trotta, 2025), en el que este importante teólogo progresista, que se define como hijo del Vaticano II y de la teología de la liberación, se plantea los retos que el cristianismo afronta en el siglo XXI.

Acerca del puritanismo de izquierdas

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Acostumbramos a dar por supuesto de que la derecha es puritana en términos sexuales y la izquierda todo lo contrario. Craso error. Eso pudo ser así en algún momento tras la revolución parisina de 1968, pero nada más. Tradicionalmente, la izquierda, en cuestiones íntimas, se ha decantado por el conservadurismo. Mientras los estudiantes franceses practicaban la revolución sexual, no eran pocos los militantes tradicionales del comunismo que se escandalizaban con todos aquellos cambios que iban contra su sentido de la decencia.

Azaña, su carácter difícil y la política republicana

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Ante Azaña estamos frente a un político brillante por muchas razones. ¿Cómo no admirar su elocuencia, su humor punzante, la inteligencia con la que disecciona cualquier tema? Sin embargo, su formidable capacidad intelectual se revela, en la práctica, como un obstáculo. Desde su olímpica superioridad, se niega a bajar al terreno de los mortales. Incluso se permite despreciarlos, como si el ABC de todo político no consistiera en sumar fuerzas en lugar de restarlas.

Paperback writer c'est moi

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

El humor es a veces lo más trágico del mundo. En Paperback writer (literalmente, escritor de libros de bolsillo, aunque se podría traducir por escritor de tercera), los Beatles nos muestran a un pobre tipo que sueña, pobre iluso, con vivir de la pluma. A cualquier precio. Tanto es así que acosa a un editor al que ofrece lo que quiera. ¿Más páginas? Las tendrá listas sin mayores problemas. ¿Hay que cambiar el argumento? Pues se cambia. La suya es la súplica de un hombre desesperado, servil.

Cuando puse una pica en Flandes

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

La memoria es selectiva y, por tanto, traicionera. Cuando hice mi tesis doctoral no tenía trabajo ni beca de ningún tipo. Me financiaba ayudando a mi padre a pintar pisos. Aquel fue, por tanto, un tiempo de inseguridad y de incertidumbre. Eso es verdad, aunque no toda la verdad. Por eso mis recuerdos prefieren centrarse en la dimensión épica de lo que fue, sin lugar a dudas, una de las grandes aventuras de mi vida.

El teatro de Buero Vallejo como trinchera de libertad

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Debía tener quince años. No lo sé. Pero sí recuerdo mi entusiasmo cuando leía Las Meninas (1960) en aquella edición de Espasa con las tapas amarillas, en un volumen compartido con Historia de una escalera. Velázquez era el héroe solitario que se enfrentaba al poder, como Tomás Moro en Un hombre para la eternidad, como el sheriff Will Kane en Solo ante el peligro. ¿Cómo no admirar a alguien tan valiente? Ahora, con la edición del primer tomo de las Obras Completas de Antonio Buero Vallejo (Biblioteca Castro, 2025), he vuelto a tener la oportunidad de releer esa pieza maestra y otras que igualmente me encandilaron en su tiempo. Ninguna ha envejecido. Todas conservan su poderosa intensidad dramática y la fuerza con la que sus protagonistas defienden sueños de libertad en un mundo hostil.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XXX)

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

El gran cronista de la España decimonónica fue Benito Pérez Galdós. En sus novelas aparecen toda clase de tipos humanos. Entre ellos, claro está, también los creyentes, sacerdotes o laicos. Lo mismo pueden ser fanáticos, acomodaticios o liberales. Está claro que la simpatía del escritor, hombre progresista, es más para estos últimos. Aunque Galdós, más que las ideas, admira la autenticidad, la intensidad en la vivencia de la fe, sobre todo cuando, más que una lucecita tenue, es una intensa llamarada.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XXIX)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Los vínculos de España con la literatura peruana no empezaron con Mario Vargas Llosa en los años sesenta. Ya a finales del siglo XIX encontramos un importante influjo peninsular entre los escritores del país inca. Así, el historiador Riva Agüero reconocía en Menéndez Pelayo a su “maestro predilecto”, pese a los puntos de vista antagónicos entre un anticlerical limeño y un católico a machamartillo como el santanderino. Este último era uno de los pocos expertos españoles en literatura hispanoamericana, junto a Juan Valera y Miguel de Unamuno, un intelectual apasionado y paradójico llamado a ejercer un magisterio aún más notable en el Nuevo Mundo, bien documentado en su epistolario.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XXVIII)

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Recordamos a Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897) como el arquitecto de la Restauración, genial o mediocre según los gustos. Pero no solo se dedicó a la política. También fue un destacado historiador de la época de los Austrias, con títulos como la Historia de la decadencia de España, publicada en 1854, o el Bosquejo histórico de la Casa de Austria en España, de 1869. El suyo no fue, ni mucho menos, un caso excepcional. Emilio Castelar y Francisco Pi i Margall, por ejemplo, realizaron sus propias contribuciones al estudio del pasado. En el siglo XIX, la capacidad de escribir bien otorgaba una ventaja envidiable a todo aquel deseara dedicarse con éxito a la cosa pública. Cánovas cultivó el ensayo y la novela histórica de éxito con La Campana de Huesca, consciente de que así despejaba su camino hacia el poder.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XXVII)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Los personajes históricos y la imagen que tenemos de ellos no siempre coinciden. A veces, incluso no tienen nada que ver. Ese es el caso de Isaac Peral (1851-1895), el famoso marino español. Todavía hoy decimos que inventó “el submarino” cuando lo cierto es que diseñó un tipo de sumergible. El aparato como tal, en realidad, es muy anterior. Lo que sucedió es que se crearon diversos modelos de distintas autorías, como el del catalán Narciso Monturiol. Sin embargo, en la España decimonónica, se extendió la leyenda urbana de que todo había sido producto de una única mente privilegiada, la de Peral. El cartagenero se convirtió así en un mito, el del héroe abnegado que fracasa por la villanía y la envidia de los demás. Por eso, José Álvarez Junco, en Mater Dolorosa (Taurus, 2001), dice que pude hablarse de una invención del inventor, puesto que la literatura hagiográfica no nos habla de un ser de carne y hueso sino de un personaje ficticio. Veamos cómo se configuró esta leyenda patriótica.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XXVI)

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Ante los problemas creados por el industrialismo, la caridad tradicional no bastaba. Esta fue la convicción que guió a la Iglesia, a finales del siglo XIX, en su reacción ante la problemática de la clase obrera. No todo el mundo estaba de acuerdo, sin embargo, en que este fuera un asunto de su incumbencia. Para Miguel de Unamuno, los creyentes no debían sentirse concernidos por la cuestión social, porque este no era un ámbito religioso sino temporal. No cabía aplicar una solución católica sino plantear el debate en términos puramente humanos porque Dios había entregado los conflictos del mundo “a las disputas de los hombres”.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XXV)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

En la entrevista que le hicieron para el volumen colectivo ¿Y ahora qué? Nuevos usos del género biográfico (Icaria, 2016), Isabel Burdiel confesaba que había empezado a interesarse por las biografías al darse cuenta de que los liberales decimonónicos no respondían a un patrón uniforme. El reto de este tipo de estudios, a su juicio, consistía en “articular lo general y lo particular sin que lo segundo quede ahogado en lo primero y sin que la atención a lo individual pierda de vista lo colectivo”. Por ello, la profesora de la Universidad de Valencia defendía el uso del término “historia biográfica”, tal como había propuesto Sabina Loriga. En consonancia con esta inquietud, en 2015 editó, junto a Roy Foster, el volumen La historia biográfica en Europa, donde los autores participantes formulaban nuevas preguntas acerca de la renovación metodológica de un género muy antiguo, visto ahora como instrumento interdisciplinar de análisis.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XXIV)

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Sabemos que Alfonso XII quedó destrozado tras la muerte de su primera esposa, María de las Mercedes, pero nada más, a excepción del título de una famosa canción sobre su desgracia. Sin embargo, el monarca es una figura compleja e indispensable para conocer lo que fue el edificio de la Restauración, con sus fortalezas y sus debilidades.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XXIII)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

El complejo de superioridad no nos ayuda a hacer buena historia. Creemos que todo gira alrededor de nosotros y acabamos por decir disparates. Como Oriol Junqueras cuando afirma que la Primera República fue un regalo de los catalanes a los españoles. El sistema se habría desintegrado, según el líder independentista, porque los españoles, al ver que tantos ministros catalanes les mandaban, decidieron hacerse cantonalistas. Mejor dejar de ser españoles que permitir que los catalanes lo fueran también. Naturalmente, esta versión del pasado es puramente ficticia. Da a entender que el cantonalismo caracterizó a todos los españoles cuando no era así. Sugiere también que consistía en una reacción anticatalana cuando en Murcia o Andalucía tenían problemas propios en los que pensar.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XXII)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Marx animó a los proletarios del mundo, en 1848, a unirse para sacudir las cadenas del capitalismo. Los conspiradores profesionales, según afirmaría dos años después, eran hombres que vivían en precario, nómadas que iban de taberna en taberna para tomar el pulso a los trabajadores. Allí, como “sargentos reclutadores de la conspiración”, se dedicaban a buscar gente que los secundara en sus proyectos. La Revolución necesitaba tanto al conspirador a tiempo completo como al que lo era a tiempo parcial: aunque este último se dedicara a su oficio para ganarse la vida, siempre estaba dispuesto a asistir a las reuniones y a juntarse con sus correligionarios a una llamada de su líder.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XXI)

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Es una lástima que entonces no existiera la Televisión. Hubiéramos podido asistir a un momento mágico. Aquel 12 de abril de 1869 tuvo lugar uno de los duelos dialécticos más célebres de la historia las Cortes españolas. Primero, el carlista Vicente Manterola defendió la unidad católica del país. Sin ella, a su juicio, la nación no tardaría en desintegrarse y sumirse en el caos. Como mucho, se podía transigir con los extranjeros que profesaran otras creencias. Ello era conforme con el espíritu caritativo propio de la religión cristiana.


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