El átomo. El cristianismo primitivo medieval. II
Además de repasar las Sagradas Escrituras, hemos de tener presente que la diversidad y las divergencias en las opiniones, de los filósofos griegos, ofrecieron un argumento de peso a los teólogos cristianos, para rechazar el conjunto de sus doctrinas. Así, Basilio de Cesarea (llamado Basilio el Grande) escribe en el siglo IV: “Sea lo que sea, que hayan podido decir los sabios griegos sobre la naturaleza, ninguna de sus tesis ha sobrevivido, ni ha podido mantenerse inquebrantable, pues siempre, quienes vinieron después, se dedicaron a destruir, lo que habían creado sus predecesores y, por consiguiente, resulta superfluo contradecirles. Ya se destruyen unos a otros ellos mismos. Y como no saben nada de Dios, no han podido ponerse de acuerdo, sobre el hecho de que una causa omnisciente, ha dirigido la creación del mundo. (Basilio de Cesarea especificará de todos modos que, inicialmente, Dios creo solamente la Tierra, dejando a la inteligencia que dio a los hombres, “reemplazar en la creación, a los otros tres elementos”, el fuego, el agua y el aire).
- Publicado en Tribuna Libre