Fin de Maduro, oxígeno para Sánchez
La prestidigitación de Pedro Sánchez, ya en sus últimas reservas, ha recargado sus baterías con la acción de Trump en Caracas, en la madrugada del día 3 de enero, casi en vísperas de la epifanía del Señor, con los Reyes Magos portadores del reconocimiento de su valía como salvador. Por si fuera poca epifanía la de Trump cuando aceptó a su manera el triunfo de Biden, con aquella extravagante operación Capitolio, el ahora habitual de la Casa Blanca ha invadido de testosterona el territorio de Venezuela con un bombardeo selectivo y la detención del presidente Maduro y su esposa. Los análisis de urgencia de los expertos saltan de un escenario mental a otro para decir y pensar que habría información previa tanto a las instancias internacionales como a las propias instituciones del país caribeño para dar conformidad a la actuación extraordinaria que ha sacado de la poltrona presidencial a un Maduro ya debilitado en su carisma por el desarrollo de las últimas elecciones, de donde salió ganador con todos los escepticismos acumulados.
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